.

 

 

Una persona sin raíces, que ha olvidado sus raíces, está enferma.

Encontrar, redescubrir las propias raíces y tomar la fuerza para seguir adelante, la fuerza para dar fruto y, como dice el poeta, ‘la fuerza para florecer porque -dice- lo que el árbol tiene en flor viene de lo que tiene enterrado’.

Precisamente esa relación entre la raíz y el bien que podemos hacer.

El hombre y la mujer que redescubren sus raíces, que son fieles a su pertenencia, son un hombre y una mujer en la alegría, con alegría y esta alegría es su fuerza. (Santa Marta, 5 de octubre de 2017)

• Matthew 1:1-17

Amigos, hoy leemos la introducción al Evangelio de Mateo – son las primeras palabras que uno lee en el Nuevo Testamento. Y es una lista de la genealogía de Jesús, las cuarenta y dos generaciones que se extienden desde Abraham hasta Cristo. Si la Palabra verdaderamente habitó entre nosotros, entonces Él fue parte de una familia que, como la muchas de ellas, fue bastante disfuncional – una mezcla de lo bueno y lo malo. Y estas son realmente buenas noticias para nosotros.

 

 

Permítanme destacar solo dos personajes de la familia de Jesús. Primero Rut, que no era israelita sino una moabita, es decir, una extranjera. Algunos de ustedes que lean esto se pueden sentir como una persona ajena, alguien que no es “parte del grupo”, visto con sospecha por los demás. Bien, el Mesías descendía de Rut la extranjera y se complació de ser su pariente.

Luego está Rajab, una prostituta que vivió y trabajó en Jericó. ¿Hay gente leyendo esto que se siente como Rajab? ¿Quienes piensan que sus vidas enteras han sido hundidas en el pecado? Ahora bien, el Mesías descendía de Rajab la prostituta, y se complació de ser su pariente.

La buena noticia de la Navidad es que Dios mismo se metió en una familia humana disfuncional y ambigua.

 

 

Juan de Mata, Santo

                     Ordenación y primera misa de san Juan de Mata

Sacerdote y Fundador, 17 de diciembre

Martirologio Romano: En Roma, en el monte Celio, san Juan de Mata, presbítero, que, francés de origen, fundó la Orden de la Santísima Trinidad, para la redención de los cautivos. († 1213)

Fecha de canonización: El Papa Alejandro VII confirmó su culto el 21 de octubre de 1666

Breve Biografía

Este santo es el fundador de la Comunidad de la Sma. Trinidad, o Padres Trinitarios, que tiene 75 casas en el mundo con 580 religiosos.

Nació en Francia, en los límites con España, en 1160.

Durante sus primeros años se dedicó a los estudios de bachillerato y a la equitación y al deporte de la natación. Pero las dos actividades que más le agradaban eran la oración y el dedicarse a ayudar a los pobres. Frecuentemente se retiraba a una ermita alejada del pueblo y allí pasaba varios días dedicado a la meditación.

Su padre lo envió a París y allá obtuvo el doctorado y luego fue ordenado sacerdote.

Las antiguas crónicas dicen que durante la celebración de su Primera Misa tuvo una visión celestial: vio a unos pobres cristianos prisioneros de los mahometanos y con peligro de renunciar a su religión, y observó cómo un religioso vestido de blanco y con una cruz roja y azul en el pecho los libraba y los salvaba de perder su fe. Con esto creyó sentir una invitación celestial a fundar una comunidad para libertar cristianos.

 

Juan fue a consultar a San Félix de Valois, que vivía retirado meditando y rezando y después de varios días de rezar con él, le narró la idea que tenía de fundar una comunidad de religiosos para libertar cautivos. A San Félix le pareció muy buena idea y los dos se fueron a Roma a conseguir el permiso del Papa.

Inocencio III no era muy amigo de fundar nuevas congregaciones religiosas pero las oraciones de estos dos santos lograron la buena voluntad del Pontífice y les concedió su aprobación. Juan fue consagrado obispo y a los religiosos se les concedió un hábito banco con una cruz roja y azul en el pecho. Superior General de la Comunidad fue nombrado Juan de Mata.

El rey de Francia Felipe Augusto les concedió autorización para conseguir fondos en favor de los prisioneros, y así nuestro santo hizo varios viajes al Africa a libertar cautivos.

Los piratas mahometanos llegaban a las costas españolas y francesas y se llevaban prisioneros a todos los que encontraban. Y había el grave peligro de que aquellos pobres esclavos, en medio de tan terribles sufrimientos, renegaran de su fe para que no los trataran mal. Por eso San Juan de Mata se propuso rescatarlos.

En el año 1201 Juan de Mata y sus religiosos lograron rescatar en Marruecos 186 prisioneros. Al año siguiente en Túnez rescataron 110 prisioneros. Por cada uno había que pagar una crecida suma de dinero, y los Padres Trinitarios iban de ciudad en ciudad y de campo en campo consiguiendo con qué pagar el rescate de los pobres esclavos.

San Juan de Mata tuvo que sufrir mucho por parte de los mahometanos que le tenían mucha antipatía por los sabios consejos que les daba a los esclavos cristianos para que no se dejaran quitar su santa religión.

Un día en que Juan volvía del Africa con 120 prisioneros cristianos que había libertado de la esclavitud de los musulmanes, un grupo de piratas mahometanos asaltó su barco, destruyó el timón y rasgó las velas (telas por las cuales el viento empujaba la embarcación). Los pasajeros creyeron que iban a naufragar en el mar, pero el santo hizo unas nuevas velas uniendo los mantos de todos ellos, y se puso a rezar, y así sin timón, pero lleno de confianza en Dios, y suplicando que Nuestro Señor hiciera de piloto, y colocándose en la proa del barco con un crucifijo en las manos, logró tener un próspero viaje y desembarcaron sanos y salvos en Ostia (Italia).

Los últimos años los pasó en Roma dedicado a la predicación y a conseguir ayudas para los pobres y murió santamente en el año 1213.

Este santo se preocupó siempre de ocultar los hechos más admirables de su vida. El cumplía aquel antiguo principio: «Hay que amar el permanecer oculto y el no ser conocido».

Un religioso de su comunidad, el Padre Juan Gil, recató en 1580 a Miguel de Cervantes, autor del Quijote, que estaba preso de los musulmanes desde 1575.

El 21 de Octubre de 1666 el Papa Alejandro VII autorizó el culto a San Juan de Mata, y hoy en día son muchos los que en el mundo entero siguen recibiendo de Dios el mismo llamamiento que él recibió del cielo: ir a ayudar a los que sufren en cárceles y prisiones.

 

 

Hay una realidad más grande

Santo Evangelio según san Mateo 1, 1-17.

 

Viernes III de Adviento

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Padre Santo, concédeme la gracia de sentirme tan amado por ti, de tal manera que siempre pueda decir que soy tu hijo(a), y que Tú eres mi Padre.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Vemos en el Evangelio de hoy, la genealogía de nuestro Señor, y cómo a través de todas esas generaciones, para ser más exactos, cuarenta y dos generaciones, viene el Salvador del mundo para saldar la cuenta del pecado de nuestros primeros padres.

Cristo tuvo una genealogía humana, igual que nosotros la tuvimos, pero hay una realidad más grande, y es que tenemos una genealogía espiritual, esto es, que somos hijos de Dios. «Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!». (1 Jn 3, 1). Nunca nos podemos olvidar que tenemos al Padre de los padres, aquel que es Amor y misericordia y nos ama como somos, con nuestros defectos y con nuestras cualidades. Él nos ha amado, nos ama y nos seguirá amando por lo que somos y no por lo que le podemos dar.

Si de algo nos tenemos que gloriar en este mundo es que tenemos por Padre a Dios.

No seremos los dueños del castillo, pero somos los hijos del Rey.

«En el Evangelio hemos escuchado la genealogía de Jesús, que no es una simple lista de nombres, sino historia viva, historia de un pueblo con el que Dios ha caminado y, al hacerse uno de nosotros, nos ha querido anunciar que por su sangre corre la historia de justos y pecadores, que nuestra salvación no es una salvación aséptica, de laboratorio, sino concreta, una salvación de vida que camina. Esta larga lista nos dice que somos parte pequeña de una extensa historia y nos ayuda a no pretender protagonismos excesivos, nos ayuda a escapar de la tentación de espiritualismos evasivos, a no abstraernos de las coordenadas históricas concretas que nos toca vivir». (Homilía de S.S. Francisco, 8 de septiembre de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Dar gracias a Dios hoy en la comunión o con una comunión espiritual, por haberme hecho su hijo (a).

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

 

Radix, el designio amoroso de Dios

Radix, es una palabra latina cuya traducción (raíz, origen o inicio) aparece aplicada al Mesías que esperaban los judíos, como para indicar que este «Mesías», esperado por generaciones.

 

Radix, es una palabra latina cuya traducción (raíz, origen o inicio) aparece aplicada al Mesías que esperaban los judíos, como para indicar que este «Mesías», esperado por generaciones enteras, tiene una genealogía que lo avala como tal.

En el libro bíblico de Isaías (11,10) se lee: «Aquel día la raíz de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos…».

Este término «raíz de Jesé» es clásico en la cristiandad… pero muchos no saben su significado.

¿Quién era Jesé? Era un pastor judío cuyo hijo llegó a ser rey. Nos estamos refiriendo, nada menos que al padre del rey David, escogido por Dios para sustituir a otro rey que se volvió indigno ante Dios: Saúl.

En la ciudad española de Burgos, dentro de la hermosa catedral gótica, se encuentra una capilla dedicada a Santa Ana, la madre de la Virgen María. En ella se puede admirar un impresionante retablo de casi diez metros de altura lleno de figuras bíblicas. Data del siglo XV y es obra de un artista famoso por aquellos años, llamado Gil de Siloé. En medio del retablo de madera chapeada en oro, se observa un anciano acostado que, al parecer, duerme plácidamente. Sobre su pecho se observan unas raíces que arraigan en él y de las cuales brota un grueso tronco que se abre en varias ramas elevadas hacia las alturas. De las ramas, cual frutos, brotan muchos hombres coronados (son los reyes de Israel). Al centro del árbol, y en dos enormes figuras que dominan la escena central, se encuentran unos esposos en actitud de abrazarse, son Joaquín y Ana, los padres de la Virgen (y, por lo tanto, los abuelos de Jesús). En la cúspide del retablo, se encuentra, sentada en un hermoso trono regio, María, con el niño Jesús (aún bebé) en brazos.

 

He querido describir esta esplendorosa obra con vestigios románicos y góticos porque nos ayuda a entender el significado del término «raíz de Jesé» (en ocasiones se oye también el término «vara de Jesé»).

Para nosotros, “hombres modernos” la cuestión de las genealogías no tiene gran importancia. ¿A qué mecánico español puede interesarle en lo más mínimo el saber si en su árbol genealógico se encuentra alguna relación con el Rey Alfonso X “el Sabio”, una de las figuras más destacadas en la historia de la literatura del Medioevo y que fue rey de Castilla en 1252… pero que murió en 1284? Si tuviésemos un famoso antepasado, lo diremos en alguna tertulia a modo de curiosidad, pero no esperaremos que ello redunde en honores para nosotros… porque no ocurrirá.

 

Sin embargo en oriente el recuerdo de los antepasados tiene gran valor. Monseñor François Nguyen Van Thuan, un conocido obispo vietnamita fallecido en olor de santidad y que predicó el año 2000 unos ejercicios espirituales a Su Santidad Juan Pablo II, dice al respecto: «Según nuestra cultura, guardamos con piedad y devoción en el altar doméstico el libro de nuestra genealogía familiar. Yo mismo conozco los nombres de 14 generaciones de mis antepasados, desde 1698, cuando mi familia recibió el santo bautismo».

A través de la genealogía nos damos cuenta de que pertenecemos a una historia que nos sobrepasa y podemos conocer mejor el sentido de nuestra propia historia. Es por eso que los Evangelistas Mateo y Lucas, por caminos diversos, buscan darle a Cristo una genealogía que nos puede parecer poco interesante porque la mayoría de los nombres que allí se encuentran nos son desconocidos, pero, si la estudiamos a fondo, descubriremos –y esto es lo esencial- que Cristo fue «uno de nosotros».

 

Mateo, en su genealogía, parte desde Abraham para llegar a Jesús, mientras que Lucas prefiere ir desde Jesús y llega hasta Adán. Jesús, en sus antepasados, tiene a los grandes héroes de la historia de Israel (Abraham, Isaac, Jacob). De la misma “raíz de Jesé”, brotaron grandes hombres de la historia de Israel, como su hijo David, que, sin embargo fue también pecador, pues le robó la esposa a uno de sus fieles soldados (a Urías, el hitita). Y aquí entramos en otro dato interesante de la genealogía de Cristo: muchos de sus antepasados fueron también pecadores.

Por ejemplo, un dato interesante de las genealogías antiguas es el hecho de que no se mencionaban nombres de mujeres sino que siempre se fijaban en la línea paterna… pero en la genealogía que ofrece Mateo aparecen cuatro mujeres (y no muy santas). Tamar se hizo pasar por mujer de mala vida con tal de tener un hijo de Judá, suegro suyo, Rajab lo era “de profesión”. Rut fue moabita (o sea “no judía”) y había adorado a dioses extranjeros en su juventud. Betsabé, la madre de Salomón es la que fuera esposa de Urías y que cometió adulterio con David… los varones que nos ponen en la lista tampoco salen bien parados, de entre los reyes mencionados, sólo dos fueron fieles a Yahvé (Salatiel y Zorobabel) los demás fueron pecadores o desconocidos.

 

Lo que nos quiere decir el Evangelio, es que Cristo quiso tener un pasado propio de hombres… se hizo hombre realmente, desciende de héroes y de pecadores, no rehuyó una historia como la nuestra.

Sin embargo, como dijimos antes, en la cúspide de ese árbol genealógico se encuentra María… la santa por excelencia. Ella se alzó como castillo inalcanzable ante el pecado y fue la cúspide de la descendencia de Jesé: de Ella nació Jesús, el salvador.

Bellísimas son las palabras que dedica el gran Quevedo a la Virgen María «En su nacimiento»:

Aunque me miráis tan niña,
Soy más antigua que el tiempo,
Mucho más que las edades
Y que los cuatro elementos.
Del Principio fui creada,
Que es sumo Dios eterno,
Y el primer lugar tuve
Después del Sagrado Verbo
Es decir, la raíz última de Cristo (y de María), fue el designio amoroso de Dios

 

 

El Papa Francisco cumple 86 años

Sus problemas en la rodilla no relajan su agenda.

 

 

El Papa cumple 86 años. Nació el 17 de diciembre de 1936 en el porteño barrio de Flores, en Argentina.

Desde que se convirtió en Papa, Francisco ha pasado algunas veces su cumpleaños con niños del hospital pediátrico Bambino Gesù.

El año pasado Francisco no tenía muchas dificultades para caminar, pero los 85 años no han sido amables con su rodilla. Debido a sus dolores, este año se ha desplazado a menudo en silla de ruedas.

El Papa ha dicho que no se plantea en este momento operarse la rodilla porque en 2021 tuvo problemas con la anestesia en su cirugía de colon.

Pero los dolores no son un impedimento para la agenda del Papa. Al final de enero hará un viaje de una semana a África. Concretamente, a República Democrática del Congo y Sudán del Sur.

Y en agosto, hará un viaje más corto a Lisboa por la Jornada Mundial de la Juventud.

Todo esto a pesar de que, al volver de Canadá, el Papa dijo que debe bajar el ritmo de sus futuros viajes.

PAPA FRANCISCO

 

 

No creo que en los viajes pueda llevar el mismo ritmo de antes. Creo que a mi edad y con esta limitación debo ahorrar un poco de energías.

Pero la agenda del Papa no da señales de relajarse. También participará en los preparativos para la fase universal del sínodo de obispos. Sucederá en Roma en octubre de 2023. A sus 86 años, Francisco planea mantenerse tan ocupado como siempre.

 

 

Conoce al promotor de la Sagrada Familia de Barcelona

San José Manyanet fue un amigo inspirador para Gaudí… y para millones de familias de todo el mundo

 

 

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Fue promotor de la hoy basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, ideada por el genial Antonio Gaudí. Más allá de las piedras, también es un profeta y protector de todas las familias.

José Manyanet i Vives ofreció al mundo un camino de realización personal inspirado en la espiritualidad de la casa-escuela de Nazaret, aquella en la que convivían Jesús, María y José.

A él se le debe la idea de erigir un templo dedicado exclusivamente a la familia. Hoy es el lugar más visitado de Barcelona y un referente mundial de la arquitectura.

 

 

Galería fotográfica

José Manyanet manifestó a los miembros de la Junta Constructora del Templo su propósito de levantar una iglesia que fuera como un gran púlpito para proclamar a las familias los ejemplos de vida doméstica de Jesús, María y José.

Sugería que en el futuro templo se dedicara a la Sagrada Familia y no sólo a san José. Los promotores y después Antonio Gaudí aprobaron y secundaron su propuesta.

Manyanet, amigo inspirador para Gaudí

 

 

La relación del Padre Manyanet con Gaudí empezó en noviembre de 1883. El arquitecto decía que el templo era «su casa, la que el padre Manyanet había inspirado, animado y santificado«. Y que era para él «amigo, confidente y ejemplo de vida cristiana».

 

José Manyanet nació en la localidad española de Tremp, en una familia numerosa, el 7 de enero de 1833. Ese mismo día fue bautizado.

Cuando tenía 5 años, su madre ofreció al pequeño José a la Virgen de Valldeflors, patrona de su ciudad.

Estudió en la Escuela Pía de Barbastro y en los seminarios diocesanos de Lérida y Urgel, y fue ordenado sacerdote en 1859.

Trabajó intensamente en la diócesis de Urgell al servicio del obispo. En calidad de paje y secretario particular y mayordomo de palacio. También como bibliotecario del seminario, vicesecretario de cámara y secretario de visita pastoral, destaca una breve biografía publicada en la web del Vaticano.

Después se sintió llamado por Dios para hacerse religioso y fundar dos congregaciones:

los Hijos de la Sagrada Familia Jesús, María y José, y las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret.

La misión de estas obras era imitar, honrar y propagar el culto de la Sagrada Familia de Nazaret y procurar la formación cristiana de las familias.

Esa misión se desarrolla principalmente por medio de la educación e instrucción católica de la niñez y juventud y el ministerio sacerdotal.

Hoy, los dos institutos están presentes en países de Europa, las dos Américas y África, con numerosos colegios.

Transformar la sociedad empieza en mí

 

 

La convicción profunda, nacida de su experiencia pastoral, era (y sigue siendo) que la evangelización y transformación de la sociedad se realiza desde la santidad de la propia vida.

Y ello en medio de la realidad del mundo, y desde la entrega generosa, especialmente a través de la labor educativa, a las familias, los niños y jóvenes.

Unas llagas abiertas en su costado durante 16 años —que llamaba «las misericordias del Señor»— afectaron mucho a su salud.

Murió el 17 de diciembre de 1901 en Barcelona, en el colegio Jesús, María y José, el centro de su trabajo. Rodeado de niños, con la misma sencillez que caracterizó toda su existencia.

Sus últimas palabras fueron la jaculatoria que había repetido tantas veces: Jesús, José y María, recibid cuando yo muera el alma mía.

 

 

Sus restos mortales descansan en la parroquia San José Manyanet de Sant Andreu (España).

El papa Juan Pablo II lo canonizó el 16 de mayo de 2004, junto a Luis Orione, Aníbal María di Francia, Nimatullah Kassab Al-Hardini, Paula Isabel Cerioli y Gianna Beretta Molla.