Pedro y Pablo, Santos
Solemnidad Litúrgica, 29 de junio
Apóstoles y Mártires
Martirologio Romano: Solemnidad de san Pedro y san Pablo, apóstoles. Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llámado Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Los dos, con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempo del emperador Nerón, ambos sufrieron el martirio: Pedro, como narra la tradición, crucificado cabeza abajo y sepultado en el Vaticano, cerca de la vía Triunfal, y Pablo, degollado y enterrado en la vía Ostiense. En este día, su triunfo es celebrado por todo el mundo con honor y veneración. († s. I)
Breve Biografía
Origen de la fiesta San Pedro y San Pablo son apóstoles, testigos de Jesús que dieron un gran testimonio. Se dice que son las dos columnas del edificio de la fe cristiana. Dieron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo.
Los cadáveres de San Pedro y San Pablo estuvieron sepultados juntos por unas décadas, después se les devolvieron a sus sepulturas originales. En 1915 se encontraron estas tumbas y, pintadas en los muros de los sepulcros, expresiones piadosas que ponían de manifiesto la devoción por San Pedro y San Pablo desde los inicios de la vida cristiana. Se cree que en ese lugar se llevaban a cabo las reuniones de los cristianos primitivos. Esta fiesta doble de San Pedro y San Pablo ha sido conmemorada el 29 de Junio desde entonces.
El sentido de tener una fiesta es recordar lo que estos dos grandes santos hicieron, aprender de su ejemplo y pedirles en este día especialmente su intercesión por nosotros.
San Pedro
San Pedro fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Su nombre era Simón, pero Jesús lo llamó Cefas que significa “piedra” y le dijo que sería la piedra sobre la que edificaría Su Iglesia. Por esta razón, le conocemos como Pedro. Era pescador de oficio y Jesús lo llamó a ser pescador de hombres, para darles a conocer el amor de Dios y el mensaje de salvación. Él aceptó y dejó su barca, sus redes y su casa para seguir a Jesús.
Pedro era de carácter fuerte e impulsivo y tuvo que luchar contra la comodidad y contra su gusto por lucirse ante los demás. No comprendió a Cristo cuando hablaba acerca de sacrificio, cruz y muerte y hasta le llegó a proponer a Jesús un camino más fácil; se sentía muy seguro de sí mismo y le prometió a Cristo que nunca lo negaría, tan sólo unas horas antes de negarlo tres veces.
Vivió momentos muy importantes junto a Jesús:
• Vio a Jesús cuando caminó sobre las aguas. Él mismo lo intentó, pero por desconfiar estuvo a punto de ahogarse.
• Prensenció la Transfiguración del Señor.
• Estuvo presente cuando aprehendieron a Jesús y le cortó la oreja a uno de los soldados atacantes.
• Negó a Jesús tres veces, por miedo a los judíos y después se arrepintió de hacerlo.
• Fue testigo de la Resurrección de Jesús.
• Jesús, después de resucitar, le preguntó tres veces si lo amaba y las tres veces respondió que sí. Entonces, Jesús le confirmó su misión como jefe Supremo de la Iglesia.
• Estuvo presente cuando Jesús subió al cielo en la Ascensión y permaneció fiel en la oración esperando al Espíritu Santo.
• Recibió al Espíritu Santo el día de Pentecostés y con la fuerza y el valor que le entregó, comenzó su predicación del mensaje de Jesús. Dejó atrás las dudas, la cobardía y los miedos y tomó el mando de la Iglesia, bautizando ese día a varios miles de personas.
• Realizó muchos milagros en nombre de Jesús.
• En los Hechos de los Apóstoles, se narran varias hazañas y aventuras de Pedro como primer jefe de la Iglesia. Nos narran que fue hecho prisionero con Juan, que defendió a Cristo ante los tribunales judíos, que fue encarcelado por orden del Sanedrín y librado milagrosamente de sus cadenas para volver a predicar en el templo; que lo detuvieron por segunda vez y aún así, se negó a dejar de predicar y fue mandado a azotar.
Pedro convirtió a muchos judíos y pensó que ya había cumplido con su misión, pero Jesús se le apareció y le pidió que llevara esta conversión a los gentiles, a los no judíos.
En esa época, Roma era la ciudad más importante del mundo, por lo que Pedro decidió ir allá a predicar a Jesús. Ahí se encontró con varias dificultades: los romanos tomaban las creencias y los dioses que más les gustaban de los distintos países que conquistaban. Cada familia tenía sus dioses del hogar. La superstición era una verdadera plaga, abundaban los adivinos y los magos. Él comenzó con su predicación y ahí surgieron las primeras comunidades cristianas. Estas comunidades daban un gran ejemplo de amor, alegría y de honestidad, en una sociedad violenta y egoísta. En menos de trescientos años, la mayoría de los corazones del imperio romano quedaron conquistados para Jesús. Desde entonces, Roma se constituyó como el centro del cristianismo.
En el año 64, hubo un incendio muy grande en Roma que no fue posible sofocar. Se corría el rumor de que había sido el emperador Nerón el que lo había provocado. Nerón se dio cuenta que peligraba su trono y alguien le sugirió que acusara a los cristianos de haber provocado el incendio. Fue así como se inició una verdadera “cacería” de los cristianos: los arrojaban al circo romano para ser devorados por los leones, eran quemados en los jardines, asesinados en plena calle o torturados cruelmente. Durante esta persecución, que duró unos tres años, murió crucificado Pedro por mandato del emperador Nerón.
Pidió ser crucificado de cabeza, porque no se sentía digno de morir como su Maestro. Treinta y siete años duró su seguimiento fiel a Jesús. Fue sepultado en la Colina Vaticana, cerca del lugar de su martirio. Ahí se construyó la Basílica de San Pedro, centro de la cristiandad.
San Pedro escribió dos cartas o epístolas que forman parte de la Sagrada Escritura.
• ¿Qué nos enseña la vida de Pedro?
Nos enseña que, a pesar de la debilidad humana, Dios nos ama y nos llama a la santidad. A pesar de todos los defectos que tenía, Pedro logró cumplir con su misión. Para ser un buen cristiano hay que esforzarse por ser santos todos los días. Pedro concretamente nos dice: “Sean santos en su proceder como es santo el que los ha llamado” (I Pedro, 1,15)
Cada quien, de acuerdo a su estado de vida, debe trabajar y pedirle a Dios que le ayude a alcanzar su santidad.
Nos enseña que el Espíritu Santo puede obrar maravillas en un hombre común y corriente. Lo puede hacer capaz de superar los más grandes obstáculos.
La Institución del Papado
Toda organización necesita de una cabeza y Pedro fue el primer jefe y la primera cabeza de la Iglesia. Fue el primer Papa de la Iglesia Católica. Jesús le entregó las llaves del Reino y le dijo que todo lo que atara en la Tierra quedaría atado en el Cielo y todo lo que desatara quedaría desatado en el Cielo. Jesús le encargó cuidar de su Iglesia, cuidar de su rebaño. El trabajo del Papa no sólo es un trabajo de organización y dirección. Es, ante todo, el trabajo de un padre que vela por sus hijos.
El Papa es el representante de Cristo en el mundo y es la cabeza visible de la Iglesia. Es el pastor de la Iglesia, la dirige y la mantiene unida. Está asistido por el Espíritu Santo, quien actúa directamente sobre Él, lo santifica y le ayuda con sus dones a guiar y fortalecer a la Iglesia con su ejemplo y palabra. El Papa tiene la misión de enseñar, santificar y gobernar a la Iglesia.
Nosotros, como cristianos debemos amarlo por lo que es y por lo que representa, como un hombre santo que nos da un gran ejemplo y como el representante de Jesucristo en la Tierra. Reconocerlo como nuestro pastor, obedecer sus mandatos, conocer su palabra, ser fieles a sus enseñanzas, defender su persona y su obra y rezar por Él.
Cuando un Papa muere, se reúnen en el Vaticano todos los cardenales del mundo para elegir al nuevo sucesor de San Pedro y a puerta cerrada, se reúnen en Cónclave (que significa: cerrados con llave). Así permanecen en oración y sacrificio, pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine. Mientras no se ha elegido Papa, en la chimenea del Vaticano sale humo negro y cuando ya se ha elegido, sale humo blanco como señal de que ya se escogió al nuevo representante de Cristo en la Tierra.
San Pablo
Su nombre hebreo era Saulo. Era judío de raza, griego de educación y ciudadano romano. Nació en la provincia romana de Cilicia, en la ciudad de Tarso. Era inteligente y bien preparado. Había estudiado en las mejores escuelas de Jerusalén.
Era enemigo de la nueva religión cristiana ya que era un fariseo muy estricto. Estaba convencido y comprometido con su fe judía. Quería dar testimonio de ésta y defenderla a toda costa. Consideraba a los cristianos como una amenaza para su religión y creía que se debía acabar con ellos a cualquier costo. Se dedicó a combatir a los cristianos, quienes tenían razones para temerle. Los jefes del Sanedrín de Jerusalén le encargaron que apresara a los cristianos de la ciudad de Damasco.
En el camino a Damasco, se le apareció Jesús en medio de un gran resplandor, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” ( Hechos de los Apóstoles 9, 1-9.20-22.).
Con esta frase, Pablo comprendió que Jesús era verdaderamente Hijo de Dios y que al perseguir a los cristianos perseguía al mismo Cristo que vivía en cada cristiano. Después de este acontecimiento, Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron a Damasco y pasó tres días sin comer ni beber. Ahí, Ananías, obedeciendo a Jesús, hizo que Saulo recobrara la vista, se levantara y fuera bautizado. Tomó alimento y se sintió con fuerzas.
Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco y después empezó a predicar a favor de Jesús, diciendo que era el Hijo de Dios. Saulo se cambió el nombre por Pablo. Fue a Jerusalén para ponerse a la orden de San Pedro.
La conversión de Pablo fue total y es el más grande apóstol que la Iglesia ha tenido. Fue el “apóstol de los gentiles” ya que llevó el Evangelio a todos los hombres, no sólo al pueblo judío. Comprendió muy bien el significado de ser apóstol, y de hacer apostolado a favor del mensaje de Jesús. Fue fiel al llamado que Jesús le hizo en al camino a Damasco.
Llevó el Evangelio por todo el mundo mediterráneo. Su labor no fue fácil. Por un lado, los cristianos desconfiaban de él, por su fama de gran perseguidor de las comunidades cristianas. Los judíos, por su parte, le tenían coraje por «cambiarse de bando». En varias ocasiones se tuvo que esconder y huir del lugar donde estaba, porque su vida peligraba. Realizó cuatro grandes viajes apostólicos para llevar a todos los hombres el mensaje de salvación, creando nuevas comunidades cristianas en los lugares por los que pasaba y enseñando y apoyando las comunidades ya existentes.
Escribió catorce cartas o epístolas que forman parte de la Sagrada Escritura.
Al igual que Pedro, fue martirizado en Roma. Le cortaron la cabeza con una espada pues, como era ciudadano romano, no podían condenarlo a morir en una cruz, ya que era una muerte reservada para los esclavos.
¿Qué nos enseña la vida de San Pablo?
Nos enseña la importancia de la labor apostólica de los cristianos. Todos los cristianos debemos ser apóstoles, anunciar a Cristo comunicando su mensaje con la palabra y el ejemplo, cada uno en el lugar donde viva, y de diferentes maneras.
Nos enseña el valor de la conversión. Nos enseña a hacer caso a Jesús dejando nuestra vida antigua de pecado para comenzar una vida dedicada a la santidad, a las buenas obras y al apostolado.
Esta conversión siguió varios pasos:
1. Cristo dio el primer paso: Cristo buscó la conversión de Pablo, le tenía una misión concreta.
2. Pablo aceptó los dones de Cristo: El mayor de estos dones fue el de ver a Cristo en el camino a Damasco y reconocerlo como Hijo de Dios.
3. Pablo vivió el amor que Cristo le dio: No sólo aceptó este amor, sino que los hizo parte de su vida. De ser el principal perseguidor, se convirtió en el principal propagador de la fe católica.
4. Pablo comunicó el amor que Cristo le dio: Se dedicó a llevar el gran don que había recibido a los demás. Su vida fue un constante ir y venir, fundando comunidades cristianas, llevando el Evangelio y animando con sus cartas a los nuevos cristianos en común acuerdo con San Pedro.
Estos mismos pasos son los que Cristo utiliza en cada uno de los cristianos. Nosotros podemos dar una respuesta personal a este llamado. Así como lo hizo Pablo en su época y con las circunstancias de la vida, así cada uno de nosotros hoy puede dar una respuesta al llamado de Jesús.
Dejemos que Cristo moldeé nuestras vidas
Santo Evangelio según san Mateo 16,13-19. Martes XIII del Tiempo Ordinario
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, Tú eres la Roca y yo quiero abrazarme a ella. Soy débil, frágil y pecador. Tú eso lo sabes muy bien, pero sabes también que quiero amarte y que lucho día a día por ser mejor. Quiero construir mi vida en la Roca, en ti. Hoy te entrego todo lo que soy y todo lo que tengo. Me pongo dócilmente en tus manos para que me lleves a donde sea, pues sé que sólo en ti está la felicidad y la paz. Tú eres mi pastor y jamás tendré miedo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quien dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, por que esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Quién es Pedro? ¿Quién es Simón? ¿Quién es Jesús? ¿Quién es san Pedro? Estas preguntas nos dan la pauta para reflexionar el día de hoy. Y en realidad podemos resumir un poco diciendo que Simón Pedro es un hombre que se puso en las manos de Dios, un hombre que dejó sus redes y ganó un tesoro. Un hombre como tú y como yo. Con muchas cualidades y muchos defectos. Con gran deseo de amar y con grandes errores. Pero no es el caso mencionarlos porque eso no es lo importante.
En nuestra vida no es nada importante las veces que caemos o los muchos éxitos que podemos conseguir porque todo eso pasa. Lo importante es aprender a ver con nuevos ojos la vida. ¿Cómo hacerlo? Siendo sencillos, como san Pedro. Él supo llorar cuando vio que había traicionado a su amigo; saltó de la barca cuando vio a su amigo a la orilla del lago; él pidió caminar en las aguas y, gracias a esa sencillez y espontaneidad, supo reconocer en un carpintero nazareno al Mesías, al hijo de Dios.
La vida, pensamos muchas veces, se puede controlar, calcular y encuadrar. Tenemos innumerables aplicaciones para medirlo todo, desde el primer minuto en que ponemos los pies en el suelo al levantarnos, hasta que llega la hora de cerrar los ojos. Podemos poner a nuestra vida un cuenta gotas. Perdemos, poco a poco, esa espontaneidad que tuvo Pedro y que permitió a Jesús hacer de él un gran hombre.?Dejemos que Cristo moldeé nuestras vidas y nuestras historias. Abramos las puertas de nuestro corazón a Jesús sin miedo como diría san Juan Pablo II. Sin duda sentiremos el vértigo y podremos volvernos atrás, pero ¿quién siente vértigo cuando está en las manos de su mejor amigo?
«Simón se pone en el camino un camino largo y duro que le llevará a salir de sí mismo, de sus seguridades humanas, sobre todo de su orgullo mezclado con valentía y con generoso altruismo. En este su camino de liberación, es decisiva la oración de Jesús: “yo he pedido por ti (Simón), para que tu fe no se apague”. Es igualmente decisiva la mirada llena de compasión del Señor después de que Pedro le hubiera negado tres veces: una mirada que toca el corazón y disuelve las lágrimas de arrepentimiento. Entonces Simón Pedro fue liberado de la prisión de su ego orgulloso, de su ego miedoso, y superó la tentación de cerrarse a la llamada de Jesús a seguirle por el camino de la cruz». (Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Voy a rezar el rosario pidiendo por el Santo Padre para que Dios Nuestro Señor lo ayude en su misión, y por todos los cristianos para que sepamos seguir y difundir sus enseñanzas.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cómo es hombre el Hijo de Dios
El Hijo de Dios se hace hombre conservando su divinidad.
Lo primero que tenemos que decir es que en Jesús hay dos naturalezas, una humana y otra divina, que se unen en la Persona del Hijo de Dios, del Verbo Eterno, sin mezcla ni confusión, cada una con sus propiedades y operaciones propias, que confluyen en un Solo Sujeto o Verbo encarnado (CEC 467).
La unión en la Persona es la más íntima y profunda que existe, y se la llama hipostática (del latín hipóstasis, que quiere decir Persona).
Entonces, en Jesús no hay dos hipóstasis o personas, sino Una Sóla, que es Nuestro Señor Jesucristo, Uno de la Trinidad, Dios mismo Él también, presente en medio de nosotros.
Por lo tanto, todo en la humanidad de Jesús debe ser atribuido a su Persona Divina como a su propio sujeto, y no solamente las cosas grandes y poderosas, como los milagros o la resurrección corporal, sino también sus limitaciones, sus sufrimientos, y aún su misma muerte.
Es lo que en teología se llama la comunicación de idiomas: Jesús hizo milagros y resucitó, por lo tanto, Dios hizo milagros y resucitó. Pero ahora viene lo más difícil de aceptar y comprender: Cuando decimos Jesús sufrió, tuvo hambre, sed, murió en la cruz y fue sepultado, nos cuesta decir que Dios sufrió, tuvo hambre, sed, murió en la cruz y fue sepultado.
Pero esto resulta claro de la comprensión de que Jesús era, es y será Dios. Si Él es Dios, Dios hizo milagros y resucitó, pero también sufrió, padeció, tuvo limitaciones y murió. O era Dios para todo o no era Dios para nada, así de simple.
Sino caeríamos en que su naturaleza fue aparente en el momento del límite y el sufrimiento, algo que no es cristiano.
Ése fue el error de los docetas, el docetismo.
De aquí viene la cuestión también de si la Virgen María fue Madre de Dios o no.
La Iglesia afirma que sí, simple y sencillamente porque Jesús era, es y será Dios. Claro que dio a luz a su naturaleza humana, pero esta naturaleza humana no existía por sí misma, sino unida a la naturaleza divina y ambas a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y los hechos y actos se adjudican a la Persona, no a la naturaleza.
¿O alguno de nosotros somos naturalezas caminando por las calles, votando o ejerciendo actos administrativos públicos o privados?
No. Siempre se habla de personas, y en Jesús lo mismo. Y su Persona es Divina.
Eso no significa que en su muerte dejara de existir la Segunda Persona como Verbo Único y Eterno de Dios junto al Padre y al Espíritu, pero sí afirmamos por lo expuesto que el de Jesús era el cadáver de Dios, y que su alma descendiendo a los infiernos (1) era el alma de Dios.
Y que ambos volvieron a reunirse en el momento de la resurrección corporal del Hijo de Dios, que siempre fue y es igual al Padre, Dios verdadero y no creado.
Engendrado desde toda la eternidad como Luz de Luz y de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho y que por nosotros y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó en María, la Virgen, y se hizo hombre.
Tampoco significa que, al nacer Dios de María (porque Jesús es Dios), el Verbo Eterno haya dejado de proceder desde siempre del Padre. Sino simplemente que en la encarnación, Dios fue concebido en su naturaleza humana en el seno de la Virgen, y por ser Él Dios, ella es su Madre, la Madre de Dios.
Nos queda ver cómo conocía y amaba Jesús. Y si su cuerpo y afectos eran verdaderos. Y, más aún, si tenía pasiones. Pero lo dejaremos para otra ocasión.
(1) Descendió a los infiernos: No se refiere al infierno actual de los condenados, sino al sheol, también llamado en el judaísmo seno de Abraham. Es ese lugar de paz donde los santos del Antiguo Testamento aguardaban al Mediador entre Dios y los hombres al Pontífice, puente- que iba a conducir sus almas al Paraíso.
El Santo Padre a los ortodoxos: superemos rivalidades dañinas
El Papa recibió en audiencia a una representación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.
«Queridos hermanos, ¿acaso no ha llegado la hora, con la ayuda del Espíritu, de dar un nuevo impulso a nuestro camino para abatir viejos prejuicios y superar definitivamente rivalidades dañinas?». Bajo el impulso de la dramática crisis provocada por el Covid, «un flagelo» pero también un «banco de prueba» que exige una «selección» entre lo que hay que seguir haciendo y lo que no hay que hacer en el futuro, el Papa Francisco sitúa a sus hermanos ortodoxos en una encrucijada sobre la cuestión de la «plena comunión”.
Dos caminos o vías
Hay «dos caminos», dijo el Papa en su discurso a una representación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el Metropolita de Calcedonia, Emmanuel, a quien recibió esta mañana en el Palacio Apostólico en el marco del tradicional intercambio de delegaciones para las fiestas de sus respectivos patronos (el 29 de junio en Roma para los santos Pedro y Pablo y el 30 de noviembre en Estambul para la celebración de San Andres.
“La vía del repliegue sobre sí mismo, en la búsqueda de la propia seguridad y de las propias oportunidades, o la vía de la apertura al otro, con los riesgos que conlleva, pero sobre todo con los frutos de la gracia que Dios garantiza”.
Covid, un banco de prueba
«Más grave que esta crisis es sólo la posibilidad de desperdiciarla», subrayó el Papa, reiterando una advertencia repetida en muchas ocasiones durante este año y medio de emergencia sanitaria. Esta crisis sería un desperdicio si no aprendiéramos la «lección» que nos ofrece:
Una lección de humildad, que nos enseña la imposibilidad de vivir sanos en un mundo enfermo y de continuar como antes sin darnos cuenta de lo que no funcionaba.
Injusticias planetarias y clamor de los pobres
También ahora, el gran deseo de volver a la normalidad puede enmascarar la insensata pretensión de volver a confiar en falsas seguridades, en hábitos y proyectos que apuntan exclusivamente al beneficio y a la búsqueda de los propios intereses, sin ocuparse de las injusticias planetarias, del clamor de los pobres y de la precaria salud de nuestro planeta.
Discernimiento entre lo que permanece y lo que pasa
El Papa se dirigió asimismo a los cristianos, «llamados seriamente a preguntarnos si queremos volver a hacer todo como antes, como si no hubiera pasado nada, o si queremos asumir el reto de esta crisis». «La crisis implica un juicio, una separación entre lo que hace bien y lo que hace mal”, como los campesinos que separan el grano bueno de la paja para tirarla.
“La crisis nos pide, pues, que hagamos una selección, que hagamos un discernimiento, que nos detengamos a examinar qué cosa, de todo lo que hacemos, permanece y qué cosa pasa”.
Para los cristianos «en camino hacia la plena comunión», se trata, pues, de partir de lo básico y preguntarse «cómo queremos proceder». ¿Seguir con los «viejos prejuicios» y las «rivalidades nefastas», o bien derribar esos muros e «inaugurar una nueva fase de relaciones entre nuestras Iglesias, caracterizada por caminar más juntos, por querer dar verdaderos pasos adelante, por sentirnos verdaderamente corresponsables unos de otros»?
Diferencias a superar con diálogo y caridad
Para Francisco, es crucial hoy en día plantear esta pregunta, ciertamente teniendo siempre presente las «diferencias» que, sin embargo, dijo, «deberán ser superadas a través del diálogo, en la caridad y en la verdad».
“Si somos dóciles al amor, el Espíritu Santo, que es el amor creador de Dios y pone armonía en la diversidad, abrirá los caminos para una fraternidad renovada”.
El Papa, de hecho, reiteró lo que ya había afirmado a los hermanos ortodoxos en la carta enviada el 30 de noviembre de 2020, en la fiesta del Apóstol Andrés, al Patriarca Bartolomé, en la que esperaba el «restablecimiento de la plena comunión expresada mediante la participación en el mismo altar eucarístico».
Ortodoxos y católicos en diálogo con otras religiones
Además, el Papa manifestó su seguridad de que el testimonio de la creciente comunión entre los cristianos será también «un signo de esperanza para muchos hombres y mujeres, que se sentirán animados a promover una fraternidad más universal y una reconciliación capaz de remediar los males del pasado»: «Es la única vía para abrir un futuro de paz». Otro signo «profético», dijo el Pontífice, será también una colaboración más estrecha entre ortodoxos y católicos en el diálogo con otras tradiciones religiosas.
Saludo al Patriarca Bartolomé
Al término de la audiencia, Francisco envió sus afectuosos saludos al Patriarca Bartolomé, que no pudo viajar a Roma. Lo «siento como mi verdadero hermano», dijo el Papa, que nunca negó el profundo vínculo con el Primado ortodoxo.
“Dígale que lo espero con alegría aquí en Roma el próximo mes de octubre, ocasión para dar gracias a Dios en el 30º aniversario de su elección”.
Tras la audiencia con el Papa, la delegación de Constantinopla se reunió con el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, dirigido por el Cardenal Kurt Koch. Mañana, 29 de junio, asistirá a la solemne celebración presidida por el Santo Padre en la Basílica de San Pedro con motivo de la fiesta de los Santos Pedro y Pablo.
¡Que reines Corazón Divino!, queremos hacer que Cristo sea conocido, amado e imitado.
El Corazón de Cristo es símbolo de la fe cristiana. El Corazón de Jesús, síntesis de la Encarnación y de la Redención. El Sagrado Corazón, manantial de bondad y de verdad. El Corazón de Jesús, expresión de la buena nueva del amor. El Sagrado Corazón, palpitación de una presencia en que se puede confiar.
Para propagar la devoción a su Sagrado Corazón, Jesús eligió a una humilde religiosa de la orden de la Visitación, santa Margarita María de Alacoque, en Parayy le Moniall, Francia.
Su amor por nosotros es infinito, y por eso nos hace doce promesas, si tenemos devoción.
Gracias: Les daré las gracias que necesiten en su estado de vida.
Bendiciones: Bendeciré abundantemente sus empresas
Más bendiciones: Bendeciré los lugares donde donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada
Paz: Pondré paz en sus familias
Misericordia: Los pecadores hallarán misericordia
Gracia: Les daré la gracia de mover los corazones mas endurecidos
Consuelo: Les consolaré en todas sus aflicciones
Fervor: Los tibios se harán fervorosos
Perduración: Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito
en mi Corazón y jamás será borrado de Él
Refugio: Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
Perfección: Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección
La Gran Promesa
«Yo te prometo en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes del mes seguidos, la gracia de la penitencia final, que no morirán en pecado grave ni sin recibir los sacramentos, sirviéndoles mi Corazón de asilo seguro en aquella hora»
Nosotros te invitamos a recibir en tu hogar la imagen del Sagrado Corazón de Jesús; contamos contigo y con tu familia para hacer realidad el deseo del Corazón de Jesús de ser el centro de tu hogar.
Las maravillas de la naturaleza
Dios es más maravilloso en lo pequeño que en lo grande.
Por: P. Jorge Loring | Fuente: P. Jorge Loring
Las maravillas de la naturaleza
13. Toda la Naturaleza está llena de maravillas:
Las golondrinas en sus migraciones recorren al año quince mil kilómetros.
Las ocas rebasan el Himalaya a seis mil metros de altura.
Las arañas producen al mes tres kilómetros de hilo.
La mariposa tiene veinte mil ojos.
La abeja reina pone tres mil huevos al día.
La malva produce al año veinticinco millones de peces.
Dios es más maravilloso en lo pequeño que en lo grande.
En 1989, con ocasión de un trabajo de investigación que estaba haciendo un equipo de ingenieros sobre el Sudario de Oviedo, para confirmar la autenticidad de la Sábana Santa de Turín, estuve en el Laboratorio de Investigación de Hidroeléctrica Española, donde trabajan estos ingenieros. Allí pude contemplar en un microscopio electrónico de barrido (scaner), (que puede llegar hasta los doscientos mil aumentos), la estructura de un grano de polen, un pelo de mosca, maravillosamente contorneado, el alvéolo de un ojo de mosquito, etc. etc. ¡Algo impresionante!
No sabe uno que admirar más, si las maravillas grandes o las pequeñas.
Si las velocidades de las estrellas, o la rapidez de la mosca moviendo sus alas 480 veces por segundo.
Si el tamaño de los astros, o la maravillosa constitución del átomo compuesto de electrones, protones, neutrones y demás partículas subatómicas de existencia efímera 87 , en el que los electrones giran alrededor del núcleo, que representa al resto del átomo lo que una pulga a un estadio de fútbol 88.
«El átomo es la porción indivisible de un elemento químico. Si lo dividimos en partículas subatómicas, deja de ser ese elemento químico. (…) Y está prácticamente vacío. Si el núcleo fuera del tamaño de una canica, los electrones estarían a una distancia de un kilómetro» 89. El núcleo del átomo mide una billonésima de centímetro 90.
«En el seno de los laboratorios de física, y en las profundidades de enormes aceleradores, comenzaron a descubrirse nuevos elementos y partículas, cada vez más pequeñas, hasta llegar a los «quark», que parecen ser verdaderamente los últimos componentes de la naturaleza» 91.
No sabe uno qué admirar más, si la exactitud del movimiento de los astros, o el prodigioso instinto de las abejas para hacer las celditas exagonales de su panal con la perfección con que podría calcularlas el mejor de los ingenieros: la forma exagonal permite la máxima capacidad con el mínimo material, uniendo la resistencia al aprovechamiento del espacio intermedio. Las abejas realizan en sus colmenas un difícil problema de estereometría con más precisión que el célebre matemático König, que al hacer el cálculo se equivocó por una errata en la tabla de logaritmos 92.
Los sapientísimos instintos de los animales, y las leyes todas del Universo están diciendo a voces que han sido hechos por una gran inteligencia.
Precisamente es muy reciente el nacimiento de una nueva ciencia, la Biónica, que se basa en el estudio de los seres vivos para hacer aplicaciones por los ingenieros 93. El nombre de Biónica es contracción de biología y electrónica.
La Naturaleza ha conseguido cosas de técnica superior a la del hombre. El hombre no ha llegado al vuelo en zig-zag como la mosca, ni a la bioluminiscencia de algunos gusanos y peces de las profundidades abisales que emiten luz de su cuerpo.
14. La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo.
La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios 94.
Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios.
Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos.
No puede haber leyes si alguien no las hace.
La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto.
El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA 95 , en un artículo titulado Estado actual de la teoría de la evolución: «Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo».
El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que «la evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección» 96.
Newton, hablando del cosmos dijo: «Hay que reconocer la voluntad y el dominio de un Ser Inteligente y poderoso» 97.
Y en otro sitio: «¿De dónde proviene todo ese orden y belleza que vemos en el mundo? ¿Fue el ojo ideado sin ingenio en materia de óptica? ¿No parece claro que existe un Ser Inteligente?» 98.
Einstein escribió en The World as I see it: «La ley del cosmos revela una inteligencia de tal superioridad que comparada con ella todo pensar humano es insignificante».
El Premio Nobel de Física Alfredo Kastler declaraba en agosto de 1968: «La idea de que el mundo, el Universo material, se ha creado él mismo, me parece absurda.
»Yo no concibo el mundo sino con un Creador, por consiguiente, Dios. Para un físico, un solo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un Universo materialista carece de sentido».
Toda organización supone un organizador. Si en la Naturaleza hay seres organizados, es inevitable reconocer la existencia de una inteligencia organizadora.
El gran filósofo inglés David Hume, dice al final de su obra Historia natural de la Religión : «La organización de la naturaleza, en su totalidad, nos habla de un Autor inteligente» 99.
15. Es absurdo pensar que la Naturaleza se ha hecho sin la intervención de una inteligencia.
¿Te parece posible que un mono tecleando en una máquina de escribir componga este libro que tienes en las manos?
Pues esto es mucho más probable que suponer que no ha intervenido una inteligencia en la formación del ojo humano (maravillosa máquina fotográfica), la agilidad de una mosca en el aire, o la función clorofílica de una hoja verde, que es un auténtico laboratorio químico.
Las plantas son sensibles al aire, al Sol, a la luz, a la oscuridad, a la electricidad, al magnetismo, etc.; sintetizan sustancias y fabrican oxígeno 100: las plantas con la luz del Sol, desprenden oxígeno del agua, y absorben el anhídrido carbónico para sintetizar glucosa.
En 1976 un grupo de científicos españoles de la Universidad de Sevilla ha logrado en el laboratorio repetir lo que hacen las plantas. Es decir, que este fenómeno se realiza en las plantas según unas reacciones de leyes determinadas. Donde hay ley, orden, organización, hay inteligencia.
Azar es lo que sucede sin ser dirigido por una inteligencia 101.
No es lo mismo «azar» que «falta de información».
El que salga «cara» o «cruz» al tirar una moneda al aire, más que azar es falta de información.
Si conociéramos todas las variables que intervienen, podríamos saber si iba a salir cara o cruz.
Lo mismo habría que decir de la cara que queda arriba al tirar un dado. El que no sepamos predecirlo no significa que no se deba a leyes determinadas.
Por eso, muchas cosas que atribuimos al azar es por falta de información.
En cambio, el ciego azar es totalmente aleatorio, como sería que un mono, tecleando en una máquina de escribir, sacara el libro que tienes en las manos.
Lo casual no se repite varias veces seguidas.
Lo que sale por casualidad no es repetible a voluntad todas las veces que se desee, por ejemplo el Premio Gordo de la lotería; en cambio, lo que es fruto de la inteligencia, sí se puede repetir a voluntad.
Por eso el hecho científico puede repetirse a discreción, pues siempre se pueden conseguir los mismos efectos al poner las mismas causas.
Pero lo que sale por azar no puede repetirse a voluntad.
Las letras que forman este libro han necesitado muchas horas de trabajo para que digan lo que dicen.
Si yo meto en un cubo todas estas letras y las tiro al suelo, hay una probabilidad contra miles de millones de que las letras salgan en el orden que tienen en mi libro.
Y desde luego todo el mundo comprenderá que no saldría cincuenta veces seguidas.
Las cincuenta ediciones de mi libro no hubieran salido con meter las letras en un cubo y tirarlas al suelo cincuenta veces.
Este libro tiene un millón de letras sin contar puntos y comas.
Al tirarlas al suelo, ni siquiera caerían derechas y en línea recta.
Para que las letras se ordenen formando palabras, y las palabras se ordenen formando frases, hace falta una inteligencia ordenadora.
Evidentemente, el orden que las letras tienen en este libro es uno de los órdenes posibles.
Pero la probabilidad de que caigan las letras en este orden es una contra un número que tiene tres millones de cifras. El cálculo se ha hecho con calculadora.
El número es tan grande que si lo nombráramos por su nombre propio, pocas personas lo entenderían: el número de permutaciones es de quinientos milillones (500.000 grupos de seis cifras).
Para escribirlo con números del tamaño de las letras de este libro necesitaríamos una tira de papel de seis kilómetros de larga.
Es decir, la probabilidad de que salga este libro al tirar las letras del cubo al suelo es prácticamente nula. Y menos aún que salga cincuenta veces seguidas.
La prueba es que si alguien se apostara un millón de pesetas de que lo conseguiría, cincuenta veces seguidas, como las ediciones de este libro, aceptaríamos encantados la apuesta, seguros de ganarla.
Pues si para hacer este libro hace falta una inteligencia ordenadora, ¿se habrán formado sin inteligencia ordenadora las moscas, las flores, los pájaros y el cosmos de precisión matemática?
Dice Paul Davies en su libro La mente de Dios : «Cuesta trabajo creer que este intrincado universo exista por casualidad» 102.
El que contemplando el mundo sólo ve materia, es como el que entra en la Biblioteca Nacional de Madrid y sale diciendo que allí sólo hay papeles manchados con tinta de imprenta.
Salvador de Madariaga dice: «Creo que la atribución del Universo y de la vida a la copulación del azar con la necesidad es un disparate de tal envergadura, que no hay intelecto humano medianamente ejercitado que lo pueda sostener en serio; y que la prueba de la existencia de un Creador es cosa al alcance de cualquier cabeza sana» 103.
«El azar es algo inconsistente y poco creíble» 104. El azar no explica nada. Es tan sólo la razón de nuestra ignorancia. Llamamos azar al suceso que no hemos podido prever 105.
El hecho de que al echar los dados no podamos prever qué cara quedará arriba, no significa que eso no se deba a una porción de combinaciones de fuerzas que no conocemos de antemano, pero que existen.
Por eso dijo Jules-Henri Poincaré, Profesor de Física Matemática en la Universidad de París: «El azar no es más que la medida de nuestra ignorancia» 106. Y Monod reconoce que su tesis del azar es «una declaración de ignorancia» 107.
Dice Wenher von Siemens: «Cuanto más penetro en el reino de las fuerzas de la naturaleza, tanto más sube mi admiración de la Sabiduría que resplandece en la Creación» 108.
«El estudio objetivo de la Naturaleza, en su complejidad, no puede contentarse con el azar, estando ausente la inteligencia; sino debe admitirse que la Naturaleza reclama una Mente Superior» 109.
Y Kastler, Premio Nobel, afirma: «Querer admitir que el azar haya creado el ser viviente me parece absurdo» 110.
16. Que la Naturaleza se rige según unas leyes es algo indiscutible.
Estas leyes de la Naturaleza, son la base de la Ciencia.
«El hombre de Ciencia sabe que idénticos efectos en idénticas circunstancias presuponen idénticas causas» 111.
Sin tales premisas la Ciencia resultaría imposible.
Aunque es verdad que algunas veces intervienen tantos factores que es muy difícil predecir de antemano lo que ocurrirá: como si saldrá cara o cruz al echar una moneda al aire.
Entonces se acudirá al «cálculo de probabilidades» y estadísticas. De ahí el «principio de indeterminación» de Heisenberg en la microfísica donde tanto desconocemos; pero esto no niega que el resultado se deba a leyes determinadas 112.
Admirar la Naturaleza e ignorar a Dios sería como admirar una máquina automática por la perfección de su funcionamiento e ignorar la inteligencia del ingeniero que ha hecho posible esa máquina.
Por eso la Biblia dice que los que no conocen a Dios a través de la Naturaleza son unos necios 113.
Afirma la Biblia: «Dijo el necio: No hay Dios» 114. .Y en otro lugar: «Los cielos cantan la gloria de Dios» 115.«Dios se hace visible a través de sus obras, por eso quienes no le glorifican no tienen excusa» 116.
El Concilio Vaticano I condena a los que nieguen que la razón humana no pueda demostrar con certeza la existencia de Dios: «La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas». 117.
Carlos Rubbia, Premio Nobel de Física, Director del Laboratorio Europeo para la Física de las Partículas, dice: «Hablar del origen del mundo lleva a pensar en la Creación… Para mí está claro que esto no puede ser consecuencia de la casualidad» 118.
Igualmente, la belleza del plumaje de colores de algunos pájaros me hablan del talento del artista que concibió esa armonía de colores.
• MANUEL M.CARREIRA,S.I.: Metafísica de la materia, VII,1.Universidad de Comillas. Madrid.regresar
• PATRICIO DÍAZ PAZOS: Las supercuerdas en INTERNET, www.civila.com/chile/astrocosmo regresar
• TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 1ª, I, 1,b. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.regresar
• MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, VII. Ed. Monte Casino. Zamora. 1977.regresar
• RAFAEL RODRÍGUEZ DELGADO:Del Universo al ser humano,I,2,a. Ed.McGraw-Hill.Madrid.1997 regresar
• JESÚS SIMÓN, S.I.: A Dios por la Ciencia,XIV. Ed. Codesal. Sevilla. Este interesantísimo libro, da mucha cultura sobre las maravillas de la Naturaleza, y engrandece la sabiduría de Dios, Autor de ella. regresar
• MIGUEL RUBIO: La Biónica. Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.16 (X-63) 400-402. regresar
• ADOLF HAAS: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona, 1965 regresar
• Revista. IBÉRICA de Actualidad Cien tífica, n.138 (X-73)551 regresar
• FOTHERGILL: Evolución, marxismo y cristianismo en Teilhard de Chardin,II. Ed. Plaza.Barcelona. regresar
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• PAUL DAVIES: La mente de Dios. Ed. Interamericana de España. Madrid. 1976. regresar
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• JOSÉ M. RIAZA, S.I.: Azar, Ley, Milagro, II, 1. Ed. BAC. Madrid, 1964 regresar
• JOSÉ M. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, V.C. Difusora del libro. Madrid. regresar
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• Libro de la Sabiduría, 13:1-10; SAN PABLO: Carta a los romanos, 1:20-23.regresar
• Salmo 14:1.regresar
• Salmo 19:2.regresar
• SAN PABLO: Carta a los Romanos, 1:19ss.regresar
• DENZINGER: El Magisterio de la Iglesia, nº 1785,1806. Ed. Herder Barcelona.regresar
• Revista ECCLESIA, n.2498 (20-X-1990) pg. 7.regresar
¡Oh Sagrado Corazón, Potestad Sublime!
Fiesta de San Pedro y San Pablo
Meditación: Oh Jesús, Mí Buen Pastor, que nos buscas como a ovejas en la tierra desierta, que nos cuidas y nos proteges, y Tu cayado levantas para evitar que el maligno hiera a Tus corderitos. Señor, que me buscas en la noche oscura y me libras de toda amargura. Amando siento Tu Presencia, y todo lo demás desaparece; es Tu Gran Poder el que me marca el camino y me guía como a un niño. Esa Luz dorada que de Ti se desprende, y cual luciérnagas hermosas, como estrellas fugaces veo las luces de Tus Angeles. Entonces siento que Tú, Mi Dios, todo eres, todo puedes, pues eres el Rey. Señor, que a pesar de mi pequeñez a mi casa vienes, para llevarme a Ti.
Jaculatoria: ¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús!
¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.
Florecilla: Comulguemos agradeciendo a Jesús por todas las gracias que derrama a través de Su Sagrado Corazón.
Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.
Papa Francisco: Seamos colaboradores de la liberación del mundo
El Papa Francisco celebró hoy la santa misa en la Basílica Vaticana con ocasión de la Solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, mártires y patronos de Roma.
En su homilía el Santo Padre invitó a «observar de cerca» a estos dos testigos de la fe. Ellos pusieron al centro de sus historias, «no sus capacidades, sino el encuentro con Cristo que cambió sus vidas experimentando un amor que los sanó y los liberó».
«Pedro y Pablo son libres sólo porque fueron liberados», dijo Francisco deteniéndose en este punto central:
“Pedro, el pescador de Galilea, fue liberado ante todo del sentimiento de inadecuación y de la amargura del fracaso, y esto ocurrió gracias al amor incondicional de Jesús. Aunque era un pescador experto, varias veces experimentó, en plena noche, el amargo sabor de la derrota por no haber pescado nada y, ante las redes vacías, tuvo la tentación de abandonarlo todo. A pesar de ser fuerte e impetuoso, a menudo se dejó llevar por el miedo. Sin embargo, Jesús lo amó gratuitamente y apostó por él”
Pedro y Pablo fueron liberados por Jesús
El Papa destacó que pese a las debilidades de Pedro, el Hijo de Dios no lo abandona. «Lo anima a no rendirse, a echar de nuevo las redes al mar, a caminar sobre las aguas, a mirar con valentía su propia debilidad, a seguirlo en el camino de la cruz. De este modo lo liberó del miedo, y lo llamó precisamente a él para que confirmara a sus hermanos en la fe».
Como hemos escuchado en el Evangelio -añadió Francisco- a él le dio las llaves para abrir las puertas que conducen al encuentro con el Señor y el poder de atar y desatar: atar los hermanos a Cristo y desatar los nudos y las cadenas de sus vidas.
Para el Pontífice, todo esto fue posible porque ―como nos dice la primera lectura de hoy― Pedro fue el primero en ser liberado. «Es -dijo- una nueva historia de apertura, de liberación, de cadenas rotas, de salida del cautiverio que encierra. Pedro tuvo la experiencia de la Pascua: el Señor lo liberó«.
La auténtica liberación
Asimismo, Francisco recordó que también el apóstol Pablo experimentó la liberación de Cristo:
“Fue liberado de la esclavitud más opresiva, la de su ego. Y de Saulo, el nombre del primer rey de Israel, pasó a ser Pablo, que significa ‘pequeño’. Fue librado también del celo religioso que lo había hecho encarnizado defensor de las tradiciones que había recibido. Así, Pablo comprendió que «Dios eligió lo débil del mundo para confundir a los fuertes» (1 Co 1,27), que todo lo podemos en aquel que nos fortalece, que nada puede separarnos de su amor (cf. Rm 8,35-39). Por eso, al final de su vida ―como nos dice la segunda lectura― el apóstol pudo decir: «el Señor me asistió» y «me seguirá librando de toda obra mala». Pablo tuvo la experiencia de la Pascua: el Señor lo liberó”
El Santo Padre señaló que la Iglesia mira «a estos dos gigantes de la fe y ve a dos Apóstoles que liberaron la fuerza del Evangelio en el mundo, sólo porque antes fueron liberados por su encuentro con Cristo».
Seamos colaboradores de esta liberación en el mundo
Recordó que nosotros, tocados por el Señor, también somos liberados, ya que siempre necesitamos ser liberados, porque sólo una Iglesia libre es una Iglesia creíble.
“Como Pedro, estamos llamados a liberarnos de la sensación de derrota ante nuestra pesca, a veces infructuosa; a liberarnos del miedo que nos inmoviliza y nos hace temerosos, encerrándonos en nuestras seguridades y quitándonos la valentía de la profecía. Como Pablo, estamos llamados a ser libres de las hipocresías de la exterioridad, a ser libres de la tentación de imponernos con la fuerza del mundo en lugar de hacerlo con la debilidad que da cabida a Dios, libres de una observancia religiosa que nos vuelve rígidos e inflexibles, libres de vínculos ambiguos con el poder y del miedo a ser incomprendidos y atacados”
El Papa invitó a preguntarnos cuánta necesidad de liberación tienen nuestras ciudades, nuestras sociedades, nuestro mundo. Exhortó a ser colaboradores de esta liberación, «pero sólo si antes nos dejamos liberar por la novedad de Jesús y caminamos en la libertad del Espíritu Santo».
Saludo a la Delegación del Patriarcado Ecuménico
Haciendo alusión a los hermanos arzobispos, que hoy recibieron el palio, Francisco hizo hincapié en que «este signo de unidad con Pedro recuerda la misión del pastor que da su vida por el rebaño. Dando su vida, el pastor, liberado de sí mismo, se convierte en instrumento de liberación para sus hermanos».
El Santo Padre saludó a la Delegación del Patriarcado Ecuménico, presente en la santa misa y enviada para esta ocasión por Su Santidad Bartolomé I. «Vuestra grata presencia -dijo- es un precioso signo de unidad en el camino de liberación de las distancias que dividen escandalosamente a los creyentes en Cristo». Concluyó Francisco rezando por toda por la Iglesia, «por todos nosotros para que, liberados por Cristo, seamos apóstoles de liberación en el mundo entero».