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Referencias Bíblicas
• Mark 3:7-12
• Obispo Robert Barron

Amigos, en el Evangelio de hoy, Jesús cura a mucha gente y tiene que subirse a un bote para escapar de las multitudes. Hasta el día de hoy, la Iglesia continúa su misericordioso ministerio de las curaciones.

 

 

Recordamos que los Apóstoles de Jesús simplemente continuaron lo realizado por el Maestro. Y uno de los principales signos del ministerio del Señor fue claramente la curación. Por supuesto, existía una profunda convicción bíblica de que cuando llegara el día del Señor la creación se corregiría. Lo que presenciamos en las curaciones de Jesús es una reparación de la creación.Si dudas que los milagros de curación física tengan todavía un lugar en la vida de la Iglesia, te invito a leer el libro Milagros de Craig Keener o visitar la Iglesia en África, Asia o América Latina, donde la expectativa de lo milagroso se da por sentada. Pero la Iglesia también trae curación a la mente, el alma, la voluntad y la imaginación. La Biblia sabe que el pecado nos ha hecho un daño tremendo, y cualquier persona involucrada en el ministerio pastoral sabe cómo esto luce: mentes quebrantadas, corazones divididos, pasiones adictivas.

 

 

Ildefonso, Santo

Memoria Litúrgica, 23 de enero

Obispo de Toledo

Martirologio Romano: En la ciudad de Toledo, en la Hispania Tarraconensis (hoy España), san Ildefonso, que fue monje y rector de su cenobio, y después elegido obispo. Autor fecundo de libros y de textos litúrgicos, se distinguió por su gran devoción hacia la santísima Virgen María, Madre de Dios (667).



Etimología: Ildefonso = Aquel que esta listo para la batalla, es de origen germánico.

Breve Biografía
 
Para reconstruir su biografía, además de los datos contenidos en sus obras, disponemos principalmente del Beati Ildephonsi Elogium de San Julián de Toledo, contemporáneo suyo y segundo sucesor en la sede toledana, escrita como apéndice al De viris illustribus (PL 96,43-44).

La Vita vel gesta S. Ildephonsi Sedis Toletanae Episcopi, atribuida a Cixila, obispo de Toledo ca. 774-783 (PL 96,44-88; Flórez, V,501-520), donde se mencionan por primera vez los milagros de su vida y la Vita Ildephonsi Archiepiscopi Toletani de fray Rodrigo Manuel Cerratense, s. XIII (Flórez V,521-525), añaden al Elogium tradiciones posteriores con tinte legendario.



Nacido en el 607, durante el reinado de Witerico en Toledo,de estirpe germánica, era miembro de una de las distintas familias regias visigodas. Según una tradición que recoge Nicolás Antonio (Bibliotheca Hispana Vetus, PL 96,11), fue sobrino del obispo de Toledo San Eugenio III, quien comenzó su educación. Por el estilo de sus escritos y por los juicios emitidos en su De viris illustribus sobre los personajes que menciona, se deduce que recibió una brillante formación literaria. Según su propio testimonio fue ordenado de diácono (ca. 632-633) por Eladio, obispo de Toledo (De vir. ill. 7: PL 96,202). En un pasaje interpolado del Elogium, se dice que siendo aún muy niño, ingresó en el monasterio Agaliense, en los arrabales de Toledo, contra la voluntad de sus padres. Más adelanté se afirma que «se deleitaba con la vida de los monjes», frase que debe interpretarse siguiendo a Flórez (V,276) en el sentido de que desde niño se inclinó al estado religioso. Ildefonso estuvo muy vinculado a este monasterio, como él mismo recuerda al hablar de Eladio, y como se deduce del De vir. ill. con el que pretende exaltar la sede toledana y quizá mostrar el papel privilegiado que correspondía al monasterio Agaliense. Estando ya en el monasterio, funda un convento de religiosas dotándolo con los bienes que hereda, y en fecha desconocida (650?), es elegido abad. Firma entre los abades en los Concilios VIII y IX de Toledo, no encontrándose su firma, en cambio, en el X (656). Muerto el obispo Eugenio III es elegido obispo de Toledo el a. 657, y según el Elogium obligado a ocupar su sede por el rey Recesvinto. En la correspondencia mantenida con Quirico, obispo de Barcelona, se lamenta de las dificultades de su época. A ellas atribuye el Elogium que dejase incompletos algunos escritos.



 

Muere el 667, siendo sepultado en la iglesia de Santa Leocadia de Toledo, y posteriormente trasladado a Zamora. Su fiesta se celebra el 23 de enero.



Es patrón de la ciudad Zamora, en cuya Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Ildefonso, reposan sus restos; de Toledo y de Herreruela de Oropesa, en la misma provincia, donde sus fiestas se celebran cada año con bastante fervor. También es el santo patrón de la ciudad de Mairena del Aljarafe en la provincia de Sevilla. La Orden de Caballeros Cubicularios se encarga de la custodia de sus reliquias en la citada iglesia zamorana.



Milagro del encuentro con la Virgen



La noche del 18 de diciembre del 665 San Ildefonso junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María al ir hizo una seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: «Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería.» Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.



 

Esta aparición y la casulla fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición. La importancia que adquiere este hecho milagroso sucedido en plena Hispania Ghotorum y transmitido ininterrumpidamente a lo largo de los siglos ha sido muy grande para Toledo y su catedral. Los árabes, durante la dominación musulmana, al convertirse la Basílica cristiana en Mezquita respetaron escrupulosamente este lugar y la piedra allí situada por tratarse de un espacio sagrado relacionado con la Virgen Maria a quien se venera en el Corán.

Esta circunstancia permite afirmar que el milagro era conocido antes de la invasión musulmana y que no se trata de una de las muchas historias piadosas medievales que brotaron de la fantasía popular. En la catedral los peregrinos pueden aun venerar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.
 

 
ORACIÓN A MARIA


De San Ildefonso de Toledo
 (del Libro de la perpetua virginidad de Santa María)

A ti acudo, única Virgen y Madre de Dios. Ante la única que ha obrado la Encarnación de mi Dios me postro.


Me humillo ante la única que es madre de mi Señor. Te ruego que por ser la Esclava de tu Hijo me permitas consagrarme a ti y a Dios, ser tu esclavo y esclavo de tu Hijo,
servirte a ti y a tu Señor.



A Él, sin embargo, como a mi Creador y a ti como madre de nuestro Creador;
a Él como Señor de las virtudes y a ti como esclava del Señor de todas las cosas; a Él como a Dios y a ti como a Madre de de Dios.



Yo soy tu siervo, porque mi Señor es tu Hijo. Tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.



Concédeme, por tanto, esto, ¡oh Jesús Dios, Hijo del hombre!: creer del parto de la Virgen aquello que complete mi fe en tu Encarnaciòn; hablar de la maternidad virginal aquello que llene mis labios de tus alabanzas; amar en tu Madre aquello que tu llenes en mi con tu amor; servir a tu Madre de tal modo que reconozcas que te he servido a ti; vivir bajo su gobierno en tal manera que sepa que te estoy agradando y ser en este mundo de tal modo gobernado por Ella que ese dominio me conduzca a que Tú seas mi Señor en la eternidad.



¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!



Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen; los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo, y a Ella por Madre de mi Creador; si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella, tampoco glorificáis como Dios a mi Señor. No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones; los que no rendís honor a la Madre del Señor
 con la excusa de honrar a Dios su Hijo.



 

Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella; para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mi de su Madre; para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,
 deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre.


Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;
lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;
lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,
 y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.



Por eso me gozo en mi Señora,
 canto mi alegría a la Madre del Señor, 
exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador
 y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.


Porque gracias a la Virgen yo confio en la muerte de este Hijo de Dios
 y espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,
 ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edad
 por los siglos de los siglos.
 Amén.


 

 

Amar al prójimo como a uno mismo

Santo Evangelio según San Marcos 3, 7-12.

Jueves II del tiempo ordinario
Por: Abraham Cortés, LC
Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!



Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)



Concédeme la gracia, Señor, de acercarme a ti en estos momentos de oración con un corazón dispuesto a la escucha, a la reflexión y, sobre todo, a la conversión.



 

 

Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12



En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba. Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo. En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.



Palabra del Señor



Medita lo que Dios te dice en el Evangelio



 

Aunque el pasaje de hoy no lo diga de modo explícito, éste es un Evangelio que puede invitarnos fuertemente a la vivencia de la caridad: Caridad conmigo mismo al reconocer que necesito ayuda; caridad con el prójimo al acudir en su auxilio.



Caridad conmigo mismo es sinónimo de humildad: Cuando reconozco mis límites, mis debilidades y mi «enfermedad», es un acto de respeto hacia mí mismo el buscar ayuda en quien pueda ofrecérmela, como mis familiares, amigos, ayuda médica y profesional… Sobre todo, buscar la ayuda de EL PROFESIONAL…



Caridad con el prójimo significa dejar de lado mis propias dificultades para ayudar a otro a levantarse; significa ofrecer a otros los dones que Dios me ha dado; significa dejar que los necesitados acudan a mí, tal como Jesús lo permitió a la muchedumbre…



¿Cuál de estas dos opciones toca más a mi vida hoy? ¿Dios me invita a darle la mano para que Él me ayude a levantarme? O, si ya estoy en pie, ¿me pide que la ofrezca a quien está todavía arrastrándose?



«En el Evangelio, de hecho, vemos que Jesús, en su misión terrena, revela el amor de Dios tanto con la predicación como con innumerables gestos de atención y socorro a los enfermos, a los necesitados, a los niños, a los pecadores. Jesús es nuestro Maestro, poderoso en palabras y obras. Jesús nos comunica toda la luz que ilumina las calles, a veces oscuras, de nuestra existencia; nos comunica también la fuerza necesaria para superar las dificultades, las pruebas, las tentaciones. ¡Pensemos en la gran gracia que es para nosotros haber conocido a este Dios tan poderoso y bueno! Un maestro y un amigo, que nos indica el camino y nos cuida, especialmente cuando lo necesitamos».
 (Homilía de S.S. Francisco, 28 de enero de 2018).



Diálogo con Cristo



Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.



Propósito



Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.



Poner especial atención a los signos de amor de Dios en este día.



Despedida



¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

 

San Ildefonso, un monje llamado a arzobispo

Un arzobispo de Toledo autor de importantes textos de espiritualidad sobre la Virgen

 

 

Nació en Toledo en torno al año 606. Recibió la educación de manos de su tío san Eugenio III y más tarde, en Sevilla, aprendió Filosofía y Humanidades con san Isidoro.

Se hizo monje pese a la oposición de su padre y llegó a ser abad del monasterio de san Cosme y san Damián.

Fue nombrado arzobispo de Toledo en el año 659.

Compuso obras de espiritualidad importantes, en especial un libro sobre la Virginidad de María, y la tradición asegura que la Virgen se le apareció y le impuso una casulla.

Santo patrón

San Ildefonso es patrón de Toledo y de Zamora.

Oración

«Señora mía, dueña y poderosa sobre mí, madre de mi Señor, sierva de tu Hijo, engendradora del que creó el mundo, a ti te ruego, te oro y te pido que tenga el espíritu de tu Señor, que tenga el espíritu de tu Hijo, que tenga el espíritu de mi Redentor, para que yo conozca lo verdadero y digno de ti, para que yo hable lo que es verdadero y digno de ti y para que ame todo lo que sea verdadero y digno de ti. Tú eres la elegida por Dios, recibida por Dios en el cielo, llamada por Dios, próxima a Dios e íntimamente unida a Dios. Tú, visitada por el ángel, saludada por el ángel, bendita y glorificada por el ángel, atónita en tu pensamiento, estupefacta por la salutación y admirada por la anunciación de las promesas.»

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