Matthew 8:5-11
Amigos, en nuestro Evangelio de hoy un centurión romano se acerca a Jesús y le dice, “Señor, mi criado yace paralítico en casa con dolores muy fuertes… No soy digno de que entres en mi casa; pero basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano”.
Cualquier observador objetivo diría, “¡Bueno, esto es ridículo! Lo que este hombre está pidiendo es imposible”. No solo está pidiendo que su criado sea curado; está pidiendo que sea curado a distancia, simplemente con una palabra. Está al límite de lo que posiblemente podría conocer o controlar. Y aun así confía; tiene fe.
Søren Kierkegaard definió a la fe como “la pasión de lo imposible”. ¿Se opone Dios a la razón? Por supuesto que no; Dios nos dio el regalo de la razón. ¿Quiere Dios que seamos ingenuos? No; Él quiere que utilicemos todos nuestros poderes de imaginación y análisis. Pero la fe va más allá de la razón; es una pasión por aquello que la razón no alcanza a ver.
Aquel centurión tenía pasión por lo imposible. Y es por ello que Jesús le dice uno de los elogios más grandes que encontramos en el Evangelio: “En nadie de Israel
Pero quizá el reconocimiento más conmovedor de la pobreza de nuestra oración floreció de la boca de ese centurión romano que un día suplicó a Jesús que sanara a su siervo enfermo (cf. Mt 8,5-13). Él se sentía completamente inadecuado: no era judío, era oficial del odiado ejército de ocupación. Pero la preocupación por el siervo le hace osar, y dice: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano» (v. 8). Es la frase que también nosotros repetimos en cada liturgia eucarística. Dialogar con Dios es una gracia: nosotros no somos dignos, no tenemos ningún derecho que reclamar, nosotros “cojeamos” con cada palabra y cada pensamiento… Pero Jesús es la puerta que nos abre a este diálogo con Dios. (Audiencia general, 3 marzo 2021)
Esteban el Joven, Santo
Monje y Mártir, 28 de noviembre
Martirologio Romano: En Constantinopla, san Esteban el Joven, monje y mártir, que en tiempo del emperador Constantino Coprónimo, por dar culto a las imágenes sagradas fue atormentado con variados suplicios y confirmó la verdad católica con el derramamiento de su sangre. († 764)
Breve Biografía
San Esteban el joven, uno de los más famosos mártires de la persecución iconoclasta, nació en Constantinopla. Cuando tenía quince años, sus padres, le confiaron a los monjes del antiguo monasterio de San Auxencio, no lejos de Calcedonia. El oficio del joven consistía en comprar las provisiones. Cuando murió el Egúmeno (Abad) Juan, Esteban fue elegido para sucederle. El monasterio consistía en una serie de celdas aisladas, desperdigadas en la montaña. El nuevo abad se estableció en una cueva de la cumbre. Ahí unió el trabajo a la oración: se ocupaba en copiar antiguos libros.
El emperador Constantino V Coprónimo (718-775) continuó la guerra que su padre, León III Isáurico (675-741), había declarado a las imágenes. Como era de esperar, encontró entre los monjes la oposición más fuerte y contra ellos tomó las medidas más rigurosas, Como estaba al tanto de la gran influencia de Esteban, el emperador se esforzaba -sin éxito alguno- para que suscribiese el decreto promulgado por los obispos iconoclastas en el sínodo de Hiera del año 753 (Sínodo espurio por ser convocado por el Emperador y no por el Papa).
Esteban fue llevado preso en un navío a un monasterio de Crisópolis, donde fue sometido a juicio. Al principio, le trataron cortésmente, pero después empezaron a maltratarle con brutalidad. El santo les preguntó cómo se atrevían a calificar de ecuménico un concilio que no había sido aprobado por los otros patriarcas, y defendió tenazmente la veneración de las sagradas imágenes. Por ello, fue desterrado a la isla de Proconeso.
Dos años más tarde, Constantino Coprónimo mandó que fuese trasladado a una prisión de Constantinopla. Unos cuantos días después, el santo compareció ante el emperador. Este le preguntó si creía que pisotear una imagen era lo mismo que pisotear a Cristo. Esteban replicó: «Ciertamente que no». Pero en seguida, tomando una moneda, preguntó qué castigo merecía el que pisoteara la imagen del emperador que había en ella. La sola idea de ese crimen provocó gran indignación. Entonces Esteban preguntó: «¿De modo que es un crimen enorme insultar la imagen del rey de la tierra y no lo es arrojar al fuego las imágenes del Rey del cielo?». Las respuestas del monje sacudieron a Coprónimo y desataron su ira, hasta que lo condenó a ser azotado; sin embargo, sin que mediara orden del emperador, San Esteban fue asesinado por un grupo de oficiales en el palacio de Constantinopla.
Cristo siempre está
Santo Evangelio según san Mateo 8, 5-11. Lunes I de Adviento
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por este nuevo día. Gracias por estar siempre ahí, aun cuando yo no soy consciente de ello. Gracias…Simplemente gracias.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 8, 5-11
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico y sufre mucho”. Él le contestó: “Voy a curarlo”.
Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’ y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Yo también me he acercado a ti, Señor, con esta actitud de súplica y un tanto desesperada.
Yo también te he contado mis problemas, mis enfermedades y he puesto en tus manos mi más minúscula tribulación.
En todo esto me identifico con aquel oficial; en la necesidad y en la petición, pero… me alcanza la inquietud…surgen dudas y temores de pensar que él si fue escuchado y yo…no.
Más en aquella duda se esconde la paz, pues sé que en eso consiste el amor. En creer, en confiar. No solamente ante una enfermedad; también cuando parece que no hay necesidad.
Yo iré a curarlo –dices. Veo tu iniciativa y, siempre, aunque muchas veces no lo vea,ahí estás Tú. Consolándome, acompañándome.
Creo que ésa es la fe que te sorprende. Aquella que no trata de ver los frutos de mi petición, sino la que sabe que Tú siempre estás,no sólo acompañándome, sino que sufres lo que sufro,disfrutas conmigo,vives lo que vivo,siempre…Tu presencia está siempre.
Dame la gracia de construir mi vida, Señor, con lo bello y también con lo que no lo es, sobre este amor y esa fe. Sabiendo que siempre dirás: Voy a curarlo (Mt 8, 5)…yo siempre estaré (Mt 28,20).
«Si el pastor no arriesga, no encuentra. No se queda parado después de las desilusiones ni se rinde ante las dificultades; en efecto, es obstinado en el bien, ungido por la divina obstinación de que nadie se extravíe. Por eso, no sólo tiene la puerta abierta, sino que sale en busca de quien no quiere entrar por ella. Y como todo buen cristiano, y como ejemplo para cada cristiano, siempre está en salida de sí mismo. El epicentro de su corazón está fuera de él: es un descentrado de sí mismo, centrado sólo en Jesús. No es atraído por su yo, sino por el tú de Dios y por el nosotros de los hombres».
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Procurar en algunos momentos del día, detenerme y, simple y sencillamente, decir desde el corazón esta jaculatoria: «Jesús, en ti confío»..
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Una breve historia de una dulce vida
Testimonio de Sonia Yermak de Villagran, escultora de imágenes religiosas
Nací en el 63, en una localidad del noroeste de la Argentina.
De niña amé el dibujo como expresión de anhelos y emociones. Un día la niña cedió paso a la joven que debía tomar su primera decisión importante en la vida …elegir una carrera. Como era buena estudiante la familia opinaba que debía ser ingeniera o algo así ….pero mi espíritu tenía impreso un mandato, las fantasías eran de formas y colores y se relacionaban con crear piezas artísticas, liberar pensamientos e ideas y trasmitirlas en objetos bellos y conmovedores.
Sentía también el deseo de la vida religiosa, visité por unos días una congregación religiosa para clarificar mi vocación, la madre superiora me dijo que una monja triste era una triste monja, si me quedaba no debía lamentar lo que dejaba atrás….y escuché al corazón decirme que amara a Dios sin hábitos pero con el dulce hábito de amarlo a través de mi cotidianidad, ahora el arte sería cotidiano.
Llevaba ya 2 años en la Universidad de Artes cuando el amor llamó a mi puerta, literalmente, pues quien hoy es mi esposo fue a casa a buscar a un amigo que teníamos en común y al otro día ya llegó solo y comenzamos a hablar de arte hasta el día de hoy, él es ingeniero y mi incondicional apoyo, me ayudó a elegir la orientación de escultura y a montar el atelier con todo lo necesario para el trabajo profesional, llevo con él 23 años de matrimonio.
Y el trabajo llegó …se multiplicaron los monumentos alegóricos, las molduras para edificios, las estatuas de toda clase y cientos de pedidos de imágenes religiosas, cientos de restauraciones, miles de bendiciones y unos cuantos tropiezos, porque cuando se hace arte religioso algunos sectores se revelan … desde las despiadadas críticas sobre la adoración de imágenes que se nos atribuye a los católicos, hasta aquellos que creen que un verdadero artista no se debe a nadie, sólo a sí mismo y a las modas. Nada tan dramático como la soledad o la incomprensión se hace camino por un rumbo a contramano….y como le pasó a Mel Gibson con la película La Pasión, salvando las abismales distancias, decidí no desistir del propósito porque a la tarea la realizo yo pero es el Espíritu Santo es el Honorable Mentor.
Con el tiempo, después de tantos hijos de piedra y color llegaron a este mundo Bruno y Martín, dos verdaderos ángeles carentes de toda vanidad, ambos son discapacitados, no pueden hablar y poco comprenden lo que se les dice, en su mundo todo ser es bueno y digno de una sonrisa, la ingenuidad en la viven a veces nos hace llorar y siempre nos enseña el verdadero valor de las cosas.
Estos niños especiales nos convirtieron en padres especiales, con el corazón en las manos, una fe inquebrantable, una esperanza monumental y un amor que se derrama en cada obra, cada pieza de arte, cada imagen del Señor o de la amada Madre María o de los dulces santos y bellos ángeles, todos ellos nos ayudan en nuestro camino a la santidad –Yo sólo hago los retratos-
¡Que todos seamos santos!.
Con cariño Sonia Yermak de Villagran
Santa Catalina Labouré, la discreta vidente de la Virgen
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa le encargó que acuñara lo que se ha convertido en uno de los objetos religiosos más populares del mundo
Catalina Labouré nació en la Bretaña (Francia) en 1806. Deseaba ser religiosa pero su padre no se lo permitía porque había fallecido la madre y la necesitaba para el cuidado de la familia. Una noche soñó que un anciano sacerdote le decía: «Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos».
A los 24 años, visita a su hermana religiosa y ve en la sala del convento la imagen del sueño: era el retrato de san Vicente de Paúl. Así entiende cuál es su vocación.
Siendo novicia, una noche de julio de 1830 un niño la guía a la capilla. Luego pensará que ha sido su ángel de la guarda.
Catalina se sitúa ante la imagen de la Virgen, y Nuestra Señora le comunica cosas que sucederán en la Iglesia y en el mundo, así como la necesidad de vivir la devoción del mes de mayo.
Fred de Noyelle / Godong
El 27 de noviembre de 1830, la Virgen se le vuelve a aparecer resplandeciente, derramando de sus manos unos rayos de luz hacia el mundo. Le encomienda que acuñe una medalla con indicaciones precisas.
La medalla incluye la M de María, la Cruz, los dos Corazones (de Jesús y María), las estrellas y la oración «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti». La Virgen promete socorro a quien lleve la medalla y rece esa oración.
Anne Davis | CC BY-NC 2.0
Fama de las medallas
Catalina cuenta lo que le ha sucedido a su confesor pero este al principio no la cree. Sin embargo, ve la santidad de la joven y decide consultar el caso al arzobispo al cabo de un tiempo. Este dará permiso para acuñar las medallas y distribuirlas.
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Qué son esos rayos
En la imagen de Nuestra Señora, Catalina vio que algunos rayos no llegaban a la tierra. Le preguntó a la Virgen qué significaba aquello y oyó la respuesta:
«Esos rayos que no caen a la tierra representan los muchos favores y gracias que yo quisiera conceder a las personas, pero se quedan sin ser concedidos porque las gentes no los piden».
Xhienne/Wikipedia | CC BY-SA 3.0
Y añadió: «Muchas gracias y ayudas celestiales no se obtienen porque no se piden».
En un anonimato voluntario
Catalina Labouré pasó desapercibida, en su labor de atención a los enfermos y en la atención material del convento, mientras que muchas personas veían los milagros que se producían al llevar la medalla. En 1836 ya se habían distribuido más de 130.000.
El padre Aladel, su confesor, publicó un libro sobre el mensaje de la Virgen de la Medalla Milagrosa pero no reveló el nombre de Catalina porque ella le hizo prometer que no lo diría.
Ocho meses antes de morir, en 1876, cuando ya había fallecido su confesor, Catalina Labouré explicó a su nueva superiora que era ella a quien la Virgen se le había aparecido.
Un funeral multitudinario
Muy en contraste con el tono en que había vivido, Catalina Labouré murió en olor de santidad y su funeral fue multitudinario. Ya se conocían numerosos favores y milagros concedidos gracias a la Medalla Milagrosa.
En 1947 fue canonizada por el Papa Pío XII.
Oración a santa Catalina Labouré
Santa Catalina Labouré, que fuiste elegida como confidente de la Virgen María. Ella te reveló su deseo de que sus hijos lleven la Medalla Milagrosa como señal de su amor por ella y en honor a su Inmaculada Concepción. Intercede por nosotros, para que podamos cumplir los deseos de nuestra Madre Celestial. Pide que podamos recibir las gracias especiales que se derivan de las manos maternales como rayos de luz. Amén.