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• Matthew 9:35-38,
• Matthew 10:1,
• Matthew 10:5a,
• Matthew 10:6-8

Amigos, hoy Jesús nos enseña a rezar por trabajadores para la cosecha, por discípulos que realicen la obra de la evangelización. Necesitamos organizar nuestras vidas en torno a la evangelización. Todo lo que hacemos debería estar relacionado de algún modo a ello. Esto no quiere decir que todos debamos convertirnos en evangelizadores profesionales. Recuerden, pueden evangelizar con la calidad moral de sus vidas. Pero sí significa que nada en nuestras vidas debería ser más importante que anunciar la victoria de Jesús.

Tendríamos que pensar en los demás no como objetos a ser utilizados, o personas molestas que obstaculizan mis proyectos, sino como aquellos a los que he sido llamado a servir. En vez de decir, “¿Por qué esta persona molesta está en mi camino?”. deberíamos preguntar, “¿Qué oportunidad para evangelizar se me ha ofrecido?”. ¿Ha puesto Dios a esta persona en tu vida precisamente para ese propósito?

 

 

Francisco Javier, Santo

Memoria Litúrgica, 3 de diciembre

Sacerdote misionero Jesuita

 

Martirologio Romano: Memoria de san Francisco Javier, presbítero de la Compañía de Jesús, evangelizador de la India, el cual, nacido en Navarra, fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio que, movido por el ardor de dilatar el Evangelio, anunció diligentemente a Cristo a innumerables pueblos en la India, en las Molucas y otras islas, y después en el Japón, convirtiendo a muchos a la fe. Murió en la isla de San Xon, en China, consumido por la enfermedad y los trabajos (1552).

Etimologícamente: Francisco = «el abanderado», es de origen germano.

Etimologícamente: Javier = «aquel que vive en casa nueva», es de origen eusquera (lengua autóctona hablada en el País Vasco).

Fecha de beatificación: 25 de octubre de 1619 por S.S. Paulo V

Fecha de canonización: 12 de marzo de 1622 por S.S. Gregorio XV

Breve Biografía

Francisco de Jasu y Xavier (nacido en el castillo de Xavier, en España, en 1506), correspondiendo a las esperanzas de sus padres, se graduó en la famosa universidad de París. En estos años tuvo la fortuna de vivir codo a codo, compartiendo inclusive la habitación de la pensión, con Pedro Fabro, que será como él jesuita y luego beato, y con un extraño estudiante, ya bastante entrado en años para sentarse en los bancos de escuela, llamado Ignacio de Loyola.

Ignacio comprendió muy bien esa alma: “Un corazón tan grande y un alma tan noble” -le dijo- “no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos. Tu ambición debe ser la gloria que brilla eternamente”. El día de la Asunción de 1534, en la cripta de la iglesia de Montmartre, Francisco Javier, Ignacio de Loyola y otros cinco compañeros se consagraron a Dios haciendo voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera, poniéndose a la total dependencia del Papa.

Ordenados sacerdotes en Venecia y abandonada la perspectiva de la Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colaboró con Ignacio en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús. Sin embargo, fue a los 35 años de edad cuando comenzó su gran aventura misionera. Por invitación del rey de Portugal, fue escogido como misionero y delegado pontificio para las colonias portuguesas en las Indias Orientales. Goa fue el centro de su intensísima actividad misionera, que se irradió por un área tan vasta que hoy sería excepcional aun con los actuales medios de comunicación social: en diez años recorrió India, Malasia, las Molucas y las islas en estado todavía salvaje. “Si no encuentro una barca, iré nadando” decía Francisco, y luego comentaba: “Si en esas islas hubiera minas de oro, los cristianos se precipitarían allá. Pero no hay sino almas para salvar”.

Después de cuatro años de actividad misionera en estas islas, separado del mundo civilizado, se embarcó en una rústica barca hacia el Japón, en donde, entre dificultades inmensas, formó el primer centro de cristianos. Su celo no conocía descansos: desde Japón ya miraba hacia China. Se embarcó nuevamente, llegó a Singapur y estuvo a 150 kilómetros de Cantón, el gran puerto chino. En la isla de Shangchuan, en espera de una embarcación que lo llevara a China, cayó gravemente enfermo. Murió a orillas del mar el 3 de diciembre de 1552, a los 46 años de edad.

 

 

Fue canonizado el 12 de marzo de 1622 junto con Ignacio de Loyola, Felipe Neri,Teresa de Jesús y el santo de Madrid, Isidro. ¡Buen grupo formado por cuarteto español y solista italiano!

Es patrono de las misiones en Oriente y comparte el patronato universal de las misiones católicas con Teresa de Lisieux.

 

 

Ante el llamado…

Santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1.6-8.

Sábado I de Adviento

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.

¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

 

Señor, ayúdame a descubrir qué pides de mí y dame un corazón generoso para ser dócil a tu voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1.6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos».

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: «Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente».

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Si Jesús recorriera nuestras ciudades, pueblos o lugares de habitación, tal como lo hizo en Galilea, ¿qué vería? El Evangelio nos muestra que vio rostros cansados, gente arrutinada y acostumbrada a que su vida fuese igual siempre, vio gente que quizá había escuchado de Dios, pero no se había dado la oportunidad de conocer a Dios.

Jesús hoy quiere mirarnos con compasión y ternura, él desea hacernos las personas más felices, desea ser nuestro pastor.

No obstante, Jesús toma una solución muy concreta; pide a la gente que ore para que haya más obreros en la mies, llama a cada uno de esos hombres y mujeres por su nombre y los envía como sus misioneros.

Es probable que pensemos que pedir obreros para la mies es orar por las vocaciones, y aunque sí debemos pedírselo al Señor, no sólo las personas consagradas reciben un llamado de Dios para ser misioneros. Hoy mismo nosotros podemos ser la persona que Dios tiene en mente para que su alegría llegue a tanta gente arrutinada «como ovejas sin pastor». Esas ovejas son la gente que vemos todos los días… ¿Qué le vamos a responder al Señor que nos llama? El Señor nos ha dado bendiciones a manos llenas… ¡Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis!

«Añado una palabra que no quisiera que fuese retórica, por favor: ¡ánimo! No significa paciencia, resígnense. No, no, no significa esto. Sino al contrario, significa: osen, sean valientes, ¡vayan adelante! ¡Sean creativos! ¡Sean artesanos todos los días, artesanos del futuro! Con la fuerza de aquella esperanza que nos da el Señor que jamás defrauda, pero que también necesita de nuestro trabajo. Por esto rezo y los acompaño con todo mi corazón. El Señor los bendiga a todos y que la Virgen los proteja». (Homilía de S.S. Francisco, 21 de junio de 2015).

 

 

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy intentaré ser misionero con mi ejemplo de vida y oraré por las vocaciones.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

 

 

La teología de Benedicto XVI es fecunda para el futuro

La contribución de la obra y el pensamiento teológico de Benedicto XVI sigue siendo fecunda y activa.

 

 

«Todos sentimos la presencia espiritual y el acompañamiento en la oración por toda la Iglesia» por parte del Papa emérito. Al presidir la ceremonia de entrega del Premio Ratzinger 2022, Francisco citó los momentos de encuentro personal, fraterno y afectivo que vivió en estos años de pontificado con Benedicto XVI y destacó la fuerza, fecundidad y actualidad del pensamiento de su predecesor.

“Para mí no faltan los momentos de encuentro personal, fraterno y afectuoso con el Papa emérito. Pero esta ocasión es importante para reafirmar que la contribución de su obra teológica y, en general, de su pensamiento sigue siendo fecunda y activa”

Reforma y continuidad

 

Sesenta años después de la apertura del Concilio Vaticano II, el Papa recordó el papel que desempeñó Joseph Ratzinger, primero como experto durante los trabajos, y luego como guía de la comunidad eclesial en la realización de aquel acontecimiento fundamental:

«Nos ayudó a leer en profundidad los documentos conciliares”, proponiendo una “hermenéutica de la reforma y de la continuidad» y mostrando su función crucial en la «reformulación de la cuestión central de la naturaleza y de la misión de la Iglesia en nuestro tiempo».

Las aportaciones teológicas de Benedicto XVI siguen siendo una referencia actual, «no dirigida al pasado, sino fecunda para el futuro, para la aplicación del Concilio y para el diálogo entre la Iglesia y el mundo de hoy»:

“Estas aportaciones nos ofrecen una sólida base teológica para el camino de la Iglesia: una Iglesia ‘viva’, que él nos enseñó a ver y vivir como comunión, y que está en movimiento – en ‘synodos’ – guiada por el Espíritu del Señor, siempre abierta a la misión de anunciar el Evangelio y servir al mundo en el que vive”

Pensamiento vivo

Un servicio en los campos más actuales y debatidos: ecología integral, derechos humanos, encuentros entre diferentes culturas. Así lo demuestran los perfiles de las dos personalidades galardonadas con el Premio Ratzinger 2022: el padre Michel Fédou y el profesor Joseph Halevi Horowitz Weiler. La mirada del primero «no se cierra al pasado». El Obispo de Roma describe al sacerdote como un «maestro de la teología cristiana», un «valiente heredero de la gran teología francesa» que, desde Henri De Lubac hasta las Sources Chrétiennnes, alimentó el Concilio Vaticano II y que, se espera, siga dando frutos:

“El conocimiento de la tradición de la fe alimentó en él un pensamiento vivo, que también supo abordar temas actuales en el ámbito del ecumenismo y las relaciones con otras religiones”

 

 

En el signo del diálogo interreligioso

La primera personalidad de religión judía en recibir el Premio Ratzinger, el profesor Weiler, por su parte, investigó, en sintonía con Benedicto XVI, temas que según el Papa Francisco son de «importancia sustancial»: desde la relación entre la fe y la razón jurídica en el mundo contemporáneo hasta la crisis del positivismo jurídico y los conflictos generados por la extensión ilimitada de los derechos subjetivos; pasando por la «justa comprensión del ejercicio de la libertad religiosa en una cultura que tiende a relegar la religión al ámbito privado».

“El Papa Benedicto siempre ha considerado que estas cuestiones son fundamentales para el diálogo de la fe con la sociedad contemporánea. Y el profesor Weiler no sólo ha realizado estudios en profundidad sobre ellos, sino que también ha adoptado posturas valientes en la búsqueda de consensos sobre los valores fundamentales y la superación de conflictos por el bien común. Que en esto los creyentes judíos y cristianos puedan encontrarse unidos es un signo de gran esperanza”

Los dos premiados

Joseph Halevi Horowitz Weiler

Conocido por haber defendido a Italia ante el Tribunal de Justicia de Europa en el caso de los crucifijos en las escuelas, Weiler, nacido en 1951, es doctor honoris causa por la Catholic University of America y enseña Derecho en numerosas universidades e institutos de estudios jurídicos de Estados Unidos, Gran Bretaña y diversas partes del mundo. Ex presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia, ha escrito numerosas obras sobre derecho constitucional, internacional, europeo y de los derechos humanos.

El padre Michel Fédou, jesuita francés, nació en Lyon en 1952. Desde 1987 es profesor de Teología Dogmática y Patrística en el Centro Sèvres de París donde, posteriormente, fue decano de la Facultad de Teología y presidente. Miembro de las juntas directivas de varias asociaciones teológicas y de comisiones para el diálogo ecuménico con luteranos y ortodoxos, es también autor de numerosas obras, especialmente en el campo de la patrística y de la cristología.

26 reconocimientos desde el 2011

padre Michel Fédou

El Premio Ratzinger, principal iniciativa de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, instituida en el 2011, se concede anualmente a dos o tres «estudiosos que se hayan distinguido por méritos particulares en la publicación y la investigación científica». Los nombramientos son propuestos al Papa por el Comité Científico de la Fundación, compuesto por cinco miembros de designación pontificia.

Con la edición del 2022, el número total de premiados asciende a 26: las personalidades que han sido reconocidas hasta ahora han sido principalmente estudiosos de Teología Dogmática o Fundamental, de Sagrada Escritura, de Patrología, de Filosofía, y eminentes artistas de la música y de la arquitectura procedentes de 16 países, son sólo católicos, pero también pertenecen a otras confesiones cristianas.

Colaboración

Durante la ceremonia en la Sala Clementina, el Papa Francisco alentó la colaboración entre la Fundación Ratzinger y las Fundaciones vaticanas que llevan el nombre del Beato Juan Pablo I y de San Juan Pablo II, para que «la memoria y la vitalidad del mensaje de estos tres Pontífices sean promovidas en unión de propósitos en la comunidad eclesial».

 

 

Oración de una mujer embarazada

Es una canción escrita para que la madre arrulle con ella a su bebe durante los nueve meses de gestación

 

 

Por: Padre José Gregorio Villalobos Rosillo | Fuente: Catholic.net

El tema Advenimiento habla de las ilusiones, los sueños, las imágenes, los sentimientos y los sueños que se cruzan por la mente y el corazón de una mujer embarazada. Es una canción escrita para que la madre arrulle con ella a su bebe durante los nueve meses de gestación. Es el fruto de un momento de oración en el que me preguntaba ¿Qué pudo sentir María después que el Ángel le anunciara la encarnación del Hijo de Dios en su seno, en virtud de la acción del Espíritu Santo? ¿Qué imágenes, pensamientos y sentimientos brotaron en su interior después de que supo que llevaba en su seno no solamente la Promesa de Dios sino también al Dios de la Promesa? ¿Qué pudo sentir al saberse criatura y llevar al mismo tiempo en su vientre al Creador?

Su vida estallaría permanentemente en un Magnificat de acción de gracias a Dios. En ella fueron bendecidos todos los vientres que han concebido y los pechos que han amamantado.

Los sueños de María, sentí que aunque eran únicos, eran los mismos sueños que toda mujer debe albergar en su corazón desde el mismo momento en que hace consciente la concepción de un hijo o una hija.

Quisiera que cuando escuches estos temas: Si eres mujer y estas embarazada, eleves conmigo al Señor una oración para darle gracias por la vida que albergas en tu seno y que me prestes tus manos, tu ternura, tus labios y tu corazón para expresarle al bebé o a la bebé que llevas en tu seno todo el amor que guardes en tu corazón. Me gustaría que después eleves al Señor una súplica de misericordia por quienes promueven y practican el aborto, y por quienes han sido víctimas del mismo. Quisiera que cuando escuches estos temas tú –hombre o mujer; joven, adulto o anciano o anciana- unas tus manos y tu corazón a mi corazón para elevar al Señor una oración por todas las mujeres que albergan en su seno la vida, para que sientan el fruto de nuestra oración y experimenten a plenitud la bendición que Dios les ha regalado en el fruto de sus concepción por aquellos que no han comprendido el valor sagrado de la vida, de toda vida humana, santuario de Dios Amor

Expresa tu «Sí a la VIDA» y tu «No al aborto». Proclama conmigo el Evangelio de la Vida que nos indica que «la vida es sagrada desde el momento de la concepción».

Advenimiento habla de las ilusiones, los sueños, las imágenes, los sentimientos y los sueños que se cruzan por la mente y el corazón de una mujer embarazada. Nació el 16 de septiembre de 1999. Es fruto de un momento de contemplación de la Virgen María, después de la anunciación. Esta canción fue compuesta para que las mujeres embarazadas pudieran arruyar a su bebé durante los nueve meses de gestación.

Advenimiento

Pronto vendrás, con tu presencia
Para llenar, cada rincón de mi hogar

Y tu sonrisa será, la luz que ilumine
las noches de oscuridad
tus ojos estrellas, y mi cara
la luna que acompañará, tu caminar.
Y tu presencia será, la brisa que acaricie
el trigo de la ilusión en primavera
y mi pecho la almohada
que acompañará, tu sueño y tu despertar.

Y comenzarás a dar, Tus primeros pasos,
Tropezarás, te caerás, te levantarás.

y siempre estará presente mi amor
para cuidarte y protegerte,
alimentarte y darte todo mi calor,
todo mi amor.

Y tu sonrisa será, la luz que ilumine
las noches de oscuridad
tus ojos estrellas, y mi cara
la luna que acompañará, tu caminar.
Y tu presencia será, la brisa que acaricie
el trigo de la ilusión en primavera
y mi pecho la almohada
que acompañará, tu sueño y tu despertar.

Yo te daré mi canción, todo mi amor.

 

 

San Francisco Javier, el san Pablo de la era moderna

El primer misionero en pisar Japón era un admirado doctor en teología, por la universidad más famosa de la época, la Sorbona de París

 

 

Muchos son los rasgos de san Francisco Javier que recuerdan al Apóstol de los Gentiles. Dicen de él que era de buena familia y de carácter impetuoso.

Llevó el Evangelio a los límites del mundo conocido, y era un admirado doctor en teología, por la universidad más famosa de la época, la Sorbona de París.
Y para culminar los parecidos, se convirtió gracias a otro santo que intercedió por él sin descanso, su amigo Íñigo de Loyola (no hubo lapidación, como sucedió entre Saulo y san Esteban, pero al principio de su relación, Francisco Javier no le miraba con muy buenos ojos…).

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Implicado en el nacimiento de la Compañía de Jesús

Nació en Javier (Navarra), y aunque su familia se vio envuelta en guerras e intrigas políticas, a él le interesaba la literatura y la vida académica.

Después se fue a París en los revueltos años de la reforma protestante, y allí su vida daría un vuelco al compartir habitación con un curioso compañero que iba siempre vestido de pordiosero, y que al principio le inspiraba bastante rechazo, y con otro joven, Pedro Fabro.

Los tres formarían el embrión de una de las órdenes religiosas más formidables de la historia, la Compañía de Jesús.

Mientras comienza su misión, predicando por Europa, una noche tiene un extraño sueño: que camina con un indio a la espalda, y se despierta gritando: «Más, más».

San Francisco Javier incansable viajero

Parte en 1542, a petición del rey de Portugal, al Lejano Oriente, sólo con una sotana, un crucifijo, un breviario y un catecismo.

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Y llega a Goa (India), y en poco tiempo evangeliza el sur de la India y la actual Sri Lanka. En primer lugar se le acercan los parias, los pobres, y aunque los brahmanes (la casta superior) le escuchan con educación, se resisten a convertirse.

Dicen sus biógrafos que bautizó a decenas de miles de personas, y que viajaba continuamente entre las comunidades, animando y catequizando. Aprende las lenguas locales y predica el evangelio sin descanso.

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De hecho fue el primer misionero en pisar Japón, cuando llega a Kagoshima en agosto del 1549. Y dos años después, cuando vuelve a la India, deja una comunidad cristiana vibrante y fuerte en el país.

De Guinness

Finalmente murió de pulmonía – y también seguramente de agotamiento – cuando se disponía a viajar a China.

A su muerte, se calcula que había recorrido unos 80.000 kilómetros. Una gesta evangelizadora sólo comparable a san Pablo, y que en cantidad de kilómetros no volvería a repetirse prácticamente hasta el papa Juan Pablo II.

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Datos Curiosos

SU VERDADERO NOMBRE: Francisco de Jaso y Azpilicueta. Javier es como se llamaba el señorío de su familia.

FAMILIA NUMEROSA: Era el pequeño de seis hermanos

VIDA DE ESTUDIANTE: Quería ser letrado como su padre. Sus años de estudiante en París fueron bastante «alegres», y sus biógrafos cuentan que tenía que pedir prestado dinero a su compañero de habitación, san Ignacio de Loyola

NO SOLO PATRONO DE LAS MISIONES: Es también patrono del turismo, le nombró Pío XII en 1952