TOQUES DE HOY
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Reflexiones diarias del Evangelio
Referencias Bíblicas
• John 5:31-47
• Obispo Robert Barron
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos dice que las obras de Su Padre dan testimonio de Su identidad. Las palabras de Jesús son las palabras del Padre, y Sus obras son las obras del Padre. Su historia es la historia del Padre.
La naturaleza nos habla de Dios, los filósofos nos dicen cosas verdaderas de Dios, las artes lo pueden reflejar, las vidas de los santos lo señalan, pero Jesús es el ícono.En este pasaje vemos, si se puede decir de esta manera, la humildad del Logos. Ni las palabras, ni las obras de Jesús son “suyas”, sino recibidas del Padre. La tradición teológica Trinitaria respeta esto cuando habla del Hijo como la palabra interior del Padre, y el cual recibe todo del Padre.
Sixto I, Santo
VII Papa, 3 de abril
Martirologio Romano: En Roma, san Sixto I, papa, que en tiempo del emperador Adriano rigió la Iglesia Romana, siendo el sexto tras el bienaventurado Pedro (128).
Etimológicamente: Sixto = Aquel que es listo, es de origen griego.
Breve Biografía
El Papa San Sixto I (en los documentos más antiguos se usa «Xystus» para los primeros tres papas con ese nombre), sucedió a San Alejandro y fue sucedido por San Telesforo. Según el “Catálogo Liberiano” de papas, fue la cabeza de la Iglesia durante el reino de Adrián «a conulatu Nigri et Aproniani usque Vero III et Ambibulo», es decir, desde 117 hasta 126. En su “Chronicon” Eusebio usó un catalogo de papas distinto al que usó en su “Historia ecclesiastica”; en su “Chronicon” dice que Sixto I ocupó la posición de papa de 114 a 124, mientras que en su “Historia” menciona que fue papa de 114 a 128.
Todas las autoridades concuerdan en que la duración de su papado fue de cerca de diez años.
Era Romano por nacimiento, y su padre se llamaba Pastor. Según el «Liber Pontificalis», pasó las tres ordenanzas siguientes:
1.- que no se le permita a nadie excepto por los sacerdotes tocar los Vasos Sagrados
2.- que los obispos que han sido convocados a la Santa Sede, no sean recibidos por su diócesis hasta que presenten las Cartas Apostólicas
3.- que después del prefacio en la Misa, el sacerdote recite el Sanctus junto con los fieles.
El “Catálogo Feliciano” de papas y las varias martirologías lo titulan de mártir.
Fue enterrado en el Vaticano junto a la tumba de San Pedro, y se dice que sus reliquias fueron transferidas a Alatri en 1132, aunque O Jozzi sostiene que todavía están en la Basílica Vaticana. Butler (Vidas de los Santos, 6 de Abril) dice que Clemente X le dio algunas de sus reliquias al Cardenal de Retz, quien las puso en la Abadía de San Miguel en Lorraine.
El Xystus a quien se conmemora en el Canon de la Misa es Xystus II, no Xystus I.
Testimonio
Santo Evangelio según San Juan 5, 31-47.
Jueves IV de Cuaresma
Por: Pedro Cadena Díaz, LC
Fuente: Somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias porque puedo estar contigo un rato. Te alabo porque eres bueno conmigo, y cada día me guías hacia ti. María, que te dejaste guiar por Dios en los tiempos felices y en los tiempos de dolor, acompáñame en este momento de intimidad con el Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 5, 31-47
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Si yo diera testimonio de mí, mi testimonio no tendría valor; otro es el que da testimonio de mí y yo bien sé que ese testimonio que da de mí es válido. Ustedes enviaron mensajeros a Juan el Bautista y él dio testimonio de la verdad. No es que yo quiera apoyarme en el testimonio de un hombre. Si digo esto, es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron alegrarse un instante con su luz. Pero yo tengo un testimonio mejor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar y que son las que yo hago, dan testimonio de mí y me acreditan como enviado del Padre. El Padre, que me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque no le creen al que él ha enviado. Ustedes estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues bien, ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y ustedes no quieren venir a mí para tener vida! Yo no busco la gloria que viene de los hombres; es que los conozco y sé que el amor de Dios no está en ellos. Yo he venido en nombre de mi Padre y ustedes no me han recibido. Si otro viniera en nombre propio, a ése sí lo recibirían. ¿Cómo va a ser posible que crean ustedes, que aspiran a recibir gloria los unos de los otros y no buscan la gloria que sólo viene de Dios? No piensen que yo los voy a acusar ante el Padre; ya hay alguien que los acusa: Moisés, en quien ustedes tienen su esperanza. Si creyeran en Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí. Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis palabras?”.
Palabra del Señor
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús repite mucho esta palabra. ¿Qué significa? Testimonio es contar lo que hemos vivido. En este tiempo de Cuaresma, Jesús nos invita a aceptar su testimonio, y a ser sus testigos.
El testimonio de Jesús es que Dios nos ama. Que Dios es amor (1 Jn 4,8). En la Semana Santa, que se acerca cada vez más, Jesús nos muestra cuánto nos ama el Padre: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna (Jn 3,16).
Una manera concreta de aceptar el testimonio de Jesús, o sea, de decirle: «Jesús, creo que lo que me dices es verdad», es rezar en familia. Cuando se reza en familia, se cumple lo que prometió el Señor: donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo, en medio de ellos (Mt 15,20). Se nota cuando Jesús, que es amor, está en medio de una familia. Hagamos la prueba. Podemos comenzar, por ejemplo, rezando tres avemarías juntos antes de cenar o de ir a la cama. Una vez que vivimos lo hermosa que es la vida familiar –con sus subidas y bajadas- con Jesús al centro, no podemos quedárnoslo solo para nosotros. Hay que compartirlo. Este compartir a Jesús es dar testimonio de Él. Es mostrar a quien nos encuentre que el Dios que es amor vive en nuestros corazones, y quiere llegar a todas las personas.
Preguntemos juntos a Jesús: ¿Cómo podemos dar testimonio de ti como familia?
«Vosotras, familias, sois la esperanza de la Iglesia y del mundo. Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, crearon a la humanidad a su imagen y semejanza para hacerla partícipe de su amor, para que fuera una familia de familias y gozara de esa paz que solo él puede dar. Con vuestro testimonio del Evangelio podéis ayudar a Dios a realizar su sueño, podéis contribuir a acercar a todos los hijos de Dios, para que crezcan en la unidad y aprendan qué significa para el mundo entero vivir en paz como una gran familia». (Homilía de S.S. Francisco, 25 de agosto de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación. Hoy voy a rezar con mi familia. Si lo necesito, voy a buscar una oportunidad de confesarme y voy a invitar a mi familia a venir conmigo.
Despedida
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
A 20 años de la muerte de Juan Pablo II, una misa de homenaje en forma de paso de la antorcha
Varios miles de fieles y una treintena de cardenales se reunieron el miércoles por la tarde en la basílica de San Pedro para celebrar una Misa en homenaje a Juan Pablo II, fallecido hace 20 años, el 2 de abril de 2005. A la Misa asistieron los últimos amigos íntimos del Pontífice polaco, así como personas más jóvenes que redescubren su legado
La celebración de la memoria de Juan Pablo II, en ausencia del Papa Francisco, aún convaleciente, fue la ocasión de ver algunas caras conocidas para quienes habían seguido este pontificado que marcó la encrucijada entre dos milenios. Entre los aplausos de los fieles, y en particular de los numerosos peregrinos polacos que habían acudido al Vaticano para la ocasión, su indispensable secretario, el cardenal Stanislaw Dziwisz, de 85 años, tomó la palabra en italiano, recordando que aún hoy «la Iglesia conserva el recuerdo conmovedor de un pastor que vino a Roma desde un país lejano».
En su homilía, el cardenal Pietro Parolin, que vivió personalmente el final del pontificado de Juan Pablo II como Subsecretario para las Relaciones con los Estados, rindió homenaje a un «peregrino incansable» capaz de viajar «hasta los confines de la tierra».
«¡Bendícenos, Santo Padre Juan Pablo II! Bendice a esta Iglesia del Señor en su camino, para que sea peregrina de esperanza. Bendice a esta humanidad desgarrada y desorientada, para que reencuentre el camino de su dignidad y de su altísima vocación, para que conozca las riquezas de la misericordia y del amor de Dios», exhortó el cardenal Parolin al final de su homilía.
Juan Pablo II «siempre cerca de nosotros»
«La Misa de hoy es un poderoso signo de que podemos redescubrir y revivir esta presencia que fue tan importante para mi generación», explica la hermana Ewa, monja polaca de la Congregación de Nuestra Señora de Nazaret. Recuerda que estaba presente en la plaza de San Pedro cuando se anunció la muerte de Juan Pablo II, el 2 de abril de 2005. «La reacción de la gente rezando fue un momento inolvidable para mí. Todavía hoy lo siento cerca, le confío muchas personas, muchas situaciones de mi vida, y ya he visto muchos signos de su intervención… ¡Me dan escalofríos cuando hablo de ello!», explica la religiosa.
A la celebración, a la que asistieron la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, y numerosos embajadores, asistieron también varios cardenales que habían trabajado estrechamente con Juan Pablo II. El cardenal Konrad Krajewski, que fue su secretario de ceremonias, parecía muy emocionado a la salida de la misa. En silla de ruedas, el cardenal Camillo Ruini, de 94 años, emblemático vicario general de la diócesis de Roma durante más de 20 años, fue saludado con gran respeto por sus hermanos. A su salida de la Basílica de San Pedro, el cardenal nigeriano Francis Arinze, de 92 años, que celebra este año su 60 aniversario como obispo y sigue siendo uno de los últimos supervivientes del Concilio Vaticano II, despidió cortésmente a quienes intentaban saludarle y rezó su rosario mientras caminaba lentamente… a la manera del pontífice polaco.
Un cambio de generación
Esta conmemoración del 20º aniversario reunió, pues, a un mundo que se extingue, a una comunidad de fe y de trabajo, algunos de cuyos representantes ya no estarán con nosotros en el 30º aniversario, en 2035. Pero la misa contó también con la participación de muchos jóvenes, algunos de los cuales apenas conocieron a Juan Pablo II pero que, sin embargo, sienten un profundo apego por él. Es el caso de Dorina, una estudiante húngara que estudia en el Angelicum, donde trabaja sobre textos de Juan Pablo II. «Nací en 2000, así que sólo tenía cinco años cuando murió, pero lo recuerdo como un gran shock, una gran tragedia, aunque sabíamos que estaba enfermo. Vimos su funeral en la televisión ucraniana, y recuerdo lo triste que estaba mi familia», explica.
La joven, cuyas raíces familiares mezclan Ucrania, Rusia, Bielorrusia, Hungría y Polonia, explica que Juan Pablo II sigue siendo, aún hoy, una figura esencial para toda Europa Central. «Para mí ha sido una gran experiencia estar hoy aquí, y estoy muy agradecida a Dios y a San Juan Pablo II por haber podido venir. En nuestros países eslavos, la población, incluida la parte ortodoxa, es siempre muy respetuosa con Juan Pablo II. Estamos muy agradecidos por lo que hizo por nosotros, sobre todo durante la época comunista. Hizo cosas increíbles», explica con entusiasmo.
El padre Matthias, sacerdote congoleño, vino a rendir homenaje al Pontífice polaco, que hizo escala en Brazzaville durante su primera gira africana en 1980. «Es un Papa de referencia para mi país. Presentó sus respetos ante la tumba del cardenal Emile Biayenda, asesinado tres años antes, en 1977. Juan Pablo II, que le conocía bien, dijo a los congoleños: «Habéis perdido a un padre, pero yo he perdido a un hermano». Sus palabras dejaron huella en la historia de mi país», explica el sacerdote, que quiso rendir homenaje »al Papa de la juventud, de la Eucaristía, de la misericordia, y que invirtió mucho en geopolítica. Necesitamos un Papa como Juan Pablo II para reforzar la diplomacia vaticana», explicó.
Su compatriota el padre Bienvenu, religioso trinitario y vicario en una parroquia de la diócesis de Palestrina, cree que Juan Pablo II «representa una figura carismática que dejó su huella en la Iglesia». Para todos los católicos, celebrar su pontificado significa abrirse al amor de Dios. Nos pidió que abriéramos nuestros corazones y nuestras puertas a Jesús. Vivimos en una sociedad paganizada, secularizada, pero tenemos que escuchar a Juan Pablo II para abrirnos a la misericordia de Dios», subraya el joven sacerdote.
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