Mark 9:38-40

Amigos, en el Evangelio de hoy Juan se queja de que algunas personas que no pertenecían al grupo estaban expulsando demonios en el nombre de Jesús. Y Jesús responde: “No se lo impidan . . . el que no está contra nosotros, está con nosotros”. ¡Qué maravillosa y generosa actitud!

Juan estaba indudablemente enojado porque alguien de afuera de su pequeño círculo iba a obtener crédito por lo que realizaba. ¡Si piensas que este tipo de cosas solo suceden en tiempos bíblicos, no has pasado demasiado tiempo en la Iglesia! Soy una persona orgullosa de la Iglesia, amo y admiro a todas las grandes personas que hacen tanto por el reino de Cristo y por muy poca compensación. Pero también he estado aquí el tiempo suficiente para ver este otro problema en el personal de una parroquia, en las oficinas diocesanas, y en las comunidades parroquiales. Estamos tan atados a nuestros pequeños juegos y protegiendo nuestro territorio, asegurándonos que las cosas funcionen de acuerdo con estructuras burocráticas que hemos establecido, que nos olvidamos de qué se trata nuestra misión.

Lo que Jesús nos muestra es que es la misión lo que importa. Traer el amor de Dios al mundo, ser conducto de la gracia: eso es lo que importa. Toda nuestra gloria, posición, y privilegio personal, todo eso es finalmente un tema para la indiferencia.

Alejandro de Alejandría, Santo

Patriarca de Alejandría, 26 de febrero

Por: Bernardino Llorca, S. I. | Fuente: Mercaba.org

Martirologio Romano: Conmemoración de san Alejandro, obispo, anciano célebre por el celo de su fe, que fue elegido para la sede alejandrina como sucesor de san Pedro y rechazó la nefasta herejía de su presbítero Arrio, que se había apartado de la comunión de la Iglesia. Junto con trescientos dieciocho Padres participó en el primer Concilio de Nicea, que condenó tal error ( 326)

Etimológicamente: Alejandro = Aquel que protege a los hombres. Viene de la lengua griega.

Breve Biografía

San Alejandro, patriarca de Alejandría, tiene una especial significación en la historia de la Iglesia a principios del siglo IV, por haber sido el primero en descubrir y condenar la herejía de Arrio y haber iniciado la campaña contra esta herejía, que tanto preocupó a la Iglesia durante aquel siglo. A él cabe también la gloria de haber formado y asociado en el gobierno de la Iglesia alejandrina a San Atanasio, preparándose de este modo un digno sucesor, que debía ser el portavoz de la ortodoxia católica en las luchas contra el arrianismo.

Nacido Alejandro hacia el año 250, ya durante el gobierno de Pedro de Alejandría se distinguió de un modo especial en aquella Iglesia. Los pocos datos que poseemos sobre sus primeras actividades nos han sido transmitidos por los historiadores Sócrates, Sozomeno y Teodoreto de Ciro, a los que debemos añadir la interesante información de San Atanasio. Así, pues, en general, podemos afirmar que las fuentes son relativamente seguras.

El primer rasgo de su vida, en el que convienen todos los historiadores, nos lo presenta como un hombre de carácter dulce y afable, lleno siempre de un entrañable amor y caridad para con sus hermanos y en particular para con los pobres. Esta caridad, unida con un espíritu de conciliaci6n, tan conforme con los rasgos característicos de la primitiva Iglesia, proyectan una luz muy especial sobre la figura de San Alejandro de Alejandría, que conviene tener muy presente en medio de las persistentes luchas que tuvo que mantener más tarde contra la herejía; pues, viéndolo envuelto en las más duras batallas contra el arrianismo, pudiera creerse que era de carácter belicoso, intransigente y acometedor.

En realidad, San Alejandro era, por inclinación natural, todo lo contrario; pero poseía juntamente una profunda estima y un claro conocimiento de la verdadera ortodoxia, unidos con un abrasado celo por la gloria de Dios y la defensa de la Iglesia, lo cual lo obligaba a sobreponerse constantemente a su carácter afable, bondadoso y caritativo, y a emprender las más duras batallas contra la herejía.

De este espíritu de caridad y conciliación, que constituyen la base fundamental de su carácter, dio bien pronto claras pruebas en su primer encuentro con Arrio. Este comenzó a manifestar su espíritu inquieto y rebelde, afiliándose al partido de los melecianos, constituido por los partidarios del obispo Melecio de Lycópolis, que mantenía un verdadero cisma frente al legítimo obispo Pedro de Alejandría. Por este motivo Arrio había sido arrojado por su obispo de la diócesis de Alejandría. Alejandro, pues, se interpuso con todo el peso de su autoridad y prestigio, y obtuvo, no sólo su readmisión en la diócesis, sino su ordenación sacerdotal por Aquillas, sucesor de Pedro en la sede de Alejandría.

Muerto, pues, prematuramente Aquillas el año 313, sucedióle el mismo Alejandro, y por cierto son curiosas algunas circunstancias que sobre esta elección nos transmiten sus biógrafos. Filostorgo asegura que Arrio, al frente entonces de la iglesia de Baucalis, apoyó decididamente esta elección, lo cual se hace muy verosímil si tenemos presente la conducta observada con él por Alejandro. Mas, por otra parte, Teodoreto atestigua que Arrio había presentado su propia candidatura a Alejandría frente a Alejandro, y que, precisamente por haber sido éste preferido, concibió desde entonces contra él una verdadera aversión y una marcada enemistad.

Sea de eso lo que se quiera, Arrio mantuvo durante los primeros años las más cordiales relaciones con su obispo, el nuevo patriarca de Alejandría, San Alejandro. Este desarrolló entre tanto una intensa labor apostólica y caritativa en consonancia con sus inclinaciones naturales y con su carácter afable y bondadoso. Uno de los rasgos que hacen resaltar los historiadores en esta etapa de su vida, es su predilección por los cristianos que se retiraban del mundo y se entregaban al servicio de Dios en la soledad.

Precisamente en este tiempo comenzaban a poblarse los desiertos de Egipto de aquellos anacoretas que, siguiendo los ejemplos de San Pablo, primer ermitaño, de San Antonio y otros maestros de la vida solitaria, daban el más sublime ejemplo de la perfecta entrega y consagración a Dios. Estimando, pues, en su justo valor la virtud de algunos entre ellos, púsoles al frente de algunas iglesias, y atestiguan sus biógrafos que fue feliz en la elección de estos prelados.

Por otra parte se refiere que hizo levantar la iglesia dedicada a San Teonás, que fue la más grandiosa de las construidas hasta entonces en Alejandría. Al mismo tiempo consiguió mantener la paz y tranquilidad de las iglesias del Egipto, a pesar de la oposición que ofrecieron algunos en la cuestión sobre el día de la celebración de la Pascua y, sobre todo, de las dificultades promovidas por los melecianos, que persistían en el cisma, negando la obediencia al obispo legítimo. Pero lo más digno de notarse es su intervención en la cuestión ocasionada por Atanasio en sus primeros años. En efecto, niño todavía, había procedido Atanasio a bautizar a algunos de sus camaradas, dando origen a la discusión sobre la validez de este bautismo. San Alejandro resolvió favorablemente la controversia, constituyéndose desde entonces en protector y promoviendo la esmerada formación de aquel niño, que debía ser su sucesor y el paladín de la causa católica.

Pero la verdadera significación de San Alejandro de Alejandría fue su acertada intervención en todo el asunto de Arrio y del arrianismo, y su decidida defensa de la ortodoxia católica.

En efecto, ya antes del año 318, comenzó a manifestar Arrio una marcada oposición al patriarca Alejandro de Alejandría. Esta se vio de un modo especial en la doctrina, pues mientras Alejandro insistía claramente en la divinidad del Hijo y su igualdad perfecta con el Padre, Arrio comenzó a esparcir la doctrina de que no existe más que un solo Dios, que es el Padre, eterno, perfectísimo e inmutable, y, por consiguiente, el Hijo o el Verbo no es eterno, sino que tiene principio, ni es de la misma naturaleza del Padre, sino pura criatura. La tendencia general era rebajar la significación del Verbo, al que se concebía como inferior y subordinado al Padre. Es lo que se designaba como subordinacianismo, verdadero racionalismo, que trataba de evitar el misterio de la Trinidad y de la distinción de personas divinas. Mas, por otra parte, como los racionalistas modernos, para evitar el escándalo de los simples fieles, ponderaban las excelencias del Verbo, si bien éstas no lo elevaban más allá del nivel de pura criatura.

En un principio, Atrio esparció estas ideas con la mayor reserva y solamente entre los círculos más íntimos. Mas como encontrara buena acogida en muchos elementos procedentes del paganismo, acostumbrados a la idea del Dios supremo y los dioses subordinados, e incluso en algunos círculos cristianos, a quienes les parecía la mejor manera de impugnar el mayor enemigo de entonces, que era el sabelianismo, procedió ya con menos cuidado y fue conquistando muchos adeptos entre los clérigos y laicos de Alejandría y otras diócesis de Egipto. Bien pronto, pues, se dio cuenta el patriarca Alejandro de la nueva herejía e inmediatamente se hizo cargo de sus gravísimas consecuencias en la doctrina cristiana, pues si se negaba la divinidad del Hijo, se destruía el valor infinito de la Redención. Por esto reconoció inmediatamente como su deber sagrado el parar los pasos a tan destructora doctrina. Para ello tuvo, ante todo, conversaciones privadas con Arrio; dirigióle paternales amonestaciones, tan conformes con su propio carácter conciliador y caritativo; en una palabra, probó toda clase de medios para convencer a buenas a Arrio de la falsedad de su concepción.

Mas todo fue inútil. Arrio no sólo no se convencía de su error, sino que continuaba con más descaro su propaganda, haciendo cada día más adeptos, sobre todo entre los clérigos. Entonces, pues, juzgó San Alejandro necesario proceder con rigor contra el obstinado hereje, sin guardar ya el secreto de la persona. Así, reunió un sínodo en Alejandría el año, 320, en el que tomaron parte un centenar de obispos, e invitó a Arrio a presentarse y dar cuenta de sus nuevas ideas. Presentóse él, en efecto, ante el sínodo, y propuso claramente su concepción, por lo cual fue condenado por unanimidad por toda la asamblea.

Tal fue el primer acto solemne realizado por San Alejandro contra Arrio y su doctrina. En unión con los cien obispos de Egipto y de Libia lanzó el anatema contra el arrianismo. Pero Arrio, lejos de someterse, salió de Egipto y se dirigió a Palestina y luego a Nicomedia, donde trató de denigrar a Alejandro de Alejandría y presentarse a si mismo como inocente perseguido. Al mismo tiempo propagó con el mayor disimulo sus ideas e hizo notables conquistas, particularmente la de Eusebio de Nicomedia.

Entre tanto, continuaba San Alejandro la iniciada campaña contra el arrianismo. Aunque de natural suave, caritativo, paternal y amigo de conciliación, viendo, la pertinacia del hereje y el gran peligro de su ideología, sintió arder en su interior el fuego del celo por la defensa de la verdad y de la responsabilidad que sobre él recaía, y continuó luchando con toda decisión y sin arredrarse por ninguna clase de dificultades. Escribió, pues, entonces algunas cartas, de las que se nos han conservado dos, de las que se deduce el verdadero carácter de este gran obispo, por un lado lleno de dulzura y suavidad, mas por otro, firme y decidido en defensa de la verdadera fe cristiana.

Por su parte, Arrio y sus adeptos continuaron insistiendo cada vez más en su propaganda. Eusebio de Nicomedia y Eusebio de Cesarea trabajaban en su favor en la corte de Constantino. Se trataba de restablecer a Arrio en Alejandría y hacer retirar el anatema lanzado contra él. Pero San Alejandro, consciente de su responsabilidad, ponía como condición indispensable la retractación pública de su doctrina, y entonces fue cuando compuso una excelente síntesis de la herejía arriana, donde aparece ésta con todas sus fatales consecuencias.

Por su parte, el emperador Constantino, influido sin duda por los dos Eusebios, inició su intervención directa en la controversia. Ante todo, envió sendas cartas a Arrio y a Alejandro, donde, en la suposición de que se trataba de cuestiones de palabras y deseando a todo trance la unión religiosa, los exhortaba a renunciar cada uno a sus puntos de vista en bien de la paz. El gran obispo Osio de Córdoba, confesor de la fe y consejero religioso de Constantino, fue el encargado de entregar la carta a San Alejandro y juntamente de procurar la paz entre los diversos partidos. Entre tanto Arrio había vuelto a Egipto, donde difundía ocultamente sus ideas y por medio de cantos populares y, sobre todo, con el célebre poema Thalia trataba de extenderlas entre el pueblo cristiano.

Llegado, pues, Osio a Egipto, tan pronto como se puso en contacto con el patriarca Alejandro y conoció la realidad de las cosas, se convenció rápidamente de la inutilidad de todos sus esfuerzos. Así se confirmó plenamente en un concilio celebrado por él en Alejandría. Sólo con un concilio universal o ecuménico se podía poner término a tan violenta situación. Vuelto, pues, a Nicomedia, donde se hallaba el emperador Constantino, aconsejóle decididamente esta solución. Lo mismo le propuso el patriarca Alejandro de Alejandría. Tal fue la verdadera génesis del primer concilio ecuménico, reunido en Nicea el año 325.

No obstante su avanzada edad y los efectos que había producido en su cuerpo tan continua y enconada lucha, San Alejandro acudió al concilio de Nicea acompañado de su secretario, el diácono San Atanasio. Desde un principio fue hecho objeto de los mayores elogios de parte de Constantino y de la mayor parte de los obispos, ya que él era quien había descubierto el virus de aquella herejía y aparecía ante todos como el héroe de la causa por Dios. Como tal tuvo la mayor satisfacción al ver condenada solemnemente la herejía arriana en aquel concilio, que representaba a toda la Iglesia y estaba presidido por los legados del Papa.

Vuelto San Alejandro a su sede de Alejandría, sacando fuerzas de flaqueza, trabajó lo indecible durante el año siguiente en remediar los daños causados por la herejía. Su misión en este mundo podía darse por cumplida. Como pastor, colocado por Dios en una de las sedes más importantes de la Iglesia, había derrochado en ella los tesoros de su caridad y de la más delicada solicitud pastoral, y habiendo descubierto la más solapada y perniciosa herejía, la había condenado en su diócesis y había conseguido fuera condenada solemnemente por toda la Iglesia en Nicea. Es cierto que la lucha entre la ortodoxia y arrianismo no terminó con la decisión de este concilio, sino que continuó cada vez más intensa durante gran parte del siglo IV. Pero San Alejandro había desempeñado bien su papel y dejaba tras sí a su sucesor en la misma sede de Alejandría, San Atanasio, quien recogía plenamente su herencia de adalid de la causa católica.

Según todos los indicios, murió San Alejandro el año 326, probablemente el 26 de febrero, si bien otros indican el 17 de abril. En Oriente su nombre fue pronto incluido en el martirologio. En el Occidente no lo fue hasta el siglo IX.

Aprender a ver y buscar lo que une

Santo Evangelio según San Marcos 9, 38-40. Miércoles VII del tiempo ordinario

Por: Hans Candell, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, gracias por este nuevo día. Gracias por que permites que pueda estar hoy ante ti. Quiero estar atento a escuchar lo que quieres de mí. Ayúdame, Madre mía, a cumplir aquello que Dios me quiera pedir hoy.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40

En aquel tiempo, Juan el bautista le dijo a Jesús: «Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Pero Jesús le respondió: «No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor».

Palabra del Señor

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Dos peligrosos extremismos afectan a menudo nuestra religiosidad: unos la conciben como un círculo cerrado, casi inaccesible y reservado para unos pocos afortunados; otros, por el contrario, haciendo de cada hierba un fardo, llegan a pensar y decir que todas las religiones son iguales, siempre que conduzcan al Dios único, cayendo así en un verdadero y propio sincretismo.

Al principio, ni siquiera los apóstoles tenían ideas claras: se ponían a la defensiva viendo a algunos que expulsaban a los demonios; pero no estaban en su grupo. Siempre existe el riesgo de creer que ciertos privilegios son monopolio de unos pocos y que no pueden pertenecer a otros. Jesús dicta un sano criterio de discernimiento al decir: «Quien no está en contra de nosotros, está a favor de nosotros». Quiere decirnos que el verdadero bien puede venir de cualquier persona con un corazón justo y sincero, y que lo busque en el único Dios, que distribuye sus dones con absoluta libertad y liberalidad. Este principio nos abre a un ecumenismo sano, que, sin despreciar las verdades de nuestra fe, sin proponernos renunciar a ninguna de las verdades reveladas, nos impulsa a ser capaces de ver todas las diferentes fuentes de bien, dispersas incluso donde no hay plenitud de verdad y certeza de revelación.

Esta misma visión nos ilumina también en nuestras relaciones interpersonales cotidianas; aprendamos a mirar al mundo y al prójimo con respeto y con un optimismo sereno y motivado. También aprendamos a no canalizar en estrechos arroyos los misteriosos caminos de Dios, que por su infinita grandeza, se extienden en su infinita libertad. Es la miopía espiritual que degenera en extremismo la que quisiera implicar el nombre de Dios en la violencia y la venganza de los hombres. ¡Esto es un sacrilegio! Un santo y sabio Pontífice, san Juan XXIII, nos invitó a los cristianos a buscar todo lo que nos une sin resaltar mucho lo que nos divide.

«Cuando la política se traduce, concretamente, en un estímulo de los jóvenes talentos y de las vocaciones que quieren realizarse, la paz se propaga en las conciencias y sobre los rostros. Se llega a una confianza dinámica, que significa “yo confío en ti y creo contigo” en la posibilidad de trabajar juntos por el bien común. La política favorece la paz si se realiza, por lo tanto, reconociendo los carismas y las capacidades de cada persona. “¿Hay acaso algo más bello que una mano tendida? Esta ha sido querida por Dios para dar y recibir. Dios no la ha querido para que mate o haga sufrir, sino para que cuide y ayude a vivir. Junto con el corazón y la mente, también la mano puede hacerse un instrumento de diálogo”. Cada uno puede aportar su propia piedra para la construcción de la casa común. La auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales».

(Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, de S.S. Francisco, 1 de enero de 2019).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Estaré muy atento a ver el bien que Dios quiere revelarme, especialmente en aquellas situaciones o personas en las que me parece que no puede haber nada bueno.

Despedida

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Las grandes fiestas católicas de febrero

Wikipedia

Salvador Aragonés – publicado el 31/01/18 – actualizado el 03/02/23

La Candelaria, la Virgen de Lourdes, san Valentín,… ¡cada día una celebración!

En febrero hay muchas fiestas que celebrar:

Día 1. Santa Brígida Kiladare o de Irlanda (451-525)

Religiosa irlandesa fundadora, fue la hija de un rey pagano y una esclava cristiana. Su convento adopta la regla de San Cesáreo, y fue la regla que tomaron varios conventos irlandeses. Llevaba para predicar una cruz característica. Falleció en Kildare y es patrona de Irlanda.

Día 2. Festividad de la presentación del Señor en el templo y de la purificación de María Santísima

Más conocida como la fiesta de la Virgen de la Candelaria. Es una fiesta establecida en el Evangelio. María estuvo recogida en su casa 40 días, tal como prescribía la Ley, y al salir se fue al Templo de Jerusalén a ofrecer a su hijo Jesús y a purificarse ella. María no necesitaba purificación, pues había nacido Inmaculada, pero cumplió con la ley estrictamente. Es patrona de las Islas Canarias.

Día 3. San Blas, obispo y mártir (¿?-316)

Fue un médico y obispo de Sebaste, diócesis situada en Armenia. Sufrió martirio en la época del emperador Diocleciano. Su culto se extendió por todo el Oriente y también por Occidente. Es patrono de los médicos otorrinos y de cuantos sufren dolor de garganta. Cuenta la tradición que una mujer pidió la intercesión de san Blas cuando a su hijo se le quedó atravesada una espina de pescado y lo curó. También es patrono de la República de Paraguay y de numerosas ciudades del mundo. Para ese día existe un rito para curar el mal de garganta.

Día 4. San Juan Britto, misionero y mártir (1647-1693)

Portugués de nacimiento, cuando era niño fue curado de una enfermedad de forma milagrosa y por medio de san Francisco Javier. Excepcionalmente, los jesuitas lo admitieron muy joven, y lo enviaron como misionero a la India.

Allí quiso vivir como un indio más, aceptando todas sus costumbres y lengua. Se ganó las simpatías de todas las clases sociales. Murió mártir acusado de enseñar doctrinas que no eran genuinas  de la India.

Día 5. Santa Águeda o Ágata, virgen y mártir (230-251)

Nació en Catania (Sicilia). En la época del emperador Decio, el procónsul de Sicilia, Quintianus, quiso hacerse con los favores de Ágata y al no conseguirlo –había consagrado a Jesucristo su virginidad- la envió a un lupanar, pero milagrosamente se mantuvo virgen. Enfurecido aún más el procónsul, ordenó que le cortaran los senos. Murió quemada sobre carbones al rojo vivo.

La santa es venerada en toda Sicilia y se cuenta que un año después de su muerte el volcán Etna hizo erupción, y cuando se invocó la protección de Ágata, la lava se paró. Por ello se la invoca para prevenir fuego, rayos y volcanes.

Día 6. Santa Dorotea, virgen y mártir (siglo III)

Se negó a ofrecer sacrificios a los dioses y fue torturada, por orden del prefecto Sapricio. Este envió a dos hermanas, Crista y Calixta, que apostataron del cristianismo para convencer a Dorotea. Pero esta convenció a las dos hermanas de volver a la religión cristiana, y así lo hicieron. Fue decapitada, y camino del martirio se encontró con Teófilo quien le pidió, con ironía, que le llevara manzanas y rosas “del jardín de su Esposo”. Y así lo hizo: mientras rezaba un niño trajo a Teófilo tres rosas y tres manzanas, a pesar de que era puro invierno. Teófilo se convirtió al cristianismo al ver el milagro.

Día 7. Beato Pío IX (1792-1878)

Es el Papa con el pontificado más largo de la historia: 32 años. A los 48 años lo nombraron cardenal y seis años después le eligieron Papa. En su pontificado destaca el fin de los Estados Pontificios, con la caída de Roma (1871) en manos de las tropas del Reino de Italia. Creó el diario L’Osservatore Romano en 1971 para defender al Papa y a la Iglesia frente al anticlericalismo reinante en Italia. Entre sus documentos destaca sobre todo el  Syllabus errorum, en el que se condenan las doctrinas contrarias al Evangelio que proliferaron en esa época. Condenó la masonería, convocó el Concilio Vaticano I (1879-1880) y declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (1854) -es decir que nació sin pecado original- después de consultar con todos los cardenales, arzobispos y obispos.

Día 8. San Jerónimo Emiliani, fundador (1486-1537)

Religioso italiano que fundó la congregación de los Clérigos Regulares de Sumasca. Inició su carrera como militar y fue prisionero de los franceses, de los que se libró. Contrajo unas fuertes fiebres, típicas en la época, de las que se curó. Cambió su vida y se dedicó al cuidado de los huérfanos y a los enfermos incurables de los hospitales. Es patrono de los huérfanos.

Día 9. San Cirilo de Alejandría (370-444)

Fue un obispo con gran sabiduría que luchó contra el nestorianismo, herejía que negaba la maternidad divina de María. Tuvo una gran aportación en el Concilio de Éfeso (431) que declaró el dogma de la maternidad divina de María, es decir que la Virgen María es también madre de Dios.

Día 10. Santa Escolástica, virgen (480-547)

Era la hermana gemela del fundador de la primera comunidad religiosa de Occidente, san Benito. Se hizo religiosa y fundó un convento de monjas a los pies de Monte Casino, donde su hermano gemelo era abad de un gran convento de monjes (benedictinos).

A pesar de la cercanía, san Benito solo la visitaba una vez al año. Con ella mantenía charlas religiosas y sobre la Regla que el santo había escrito. Una noche, estando ellos platicando acerca de Dios y el cielo, san Benito decidió irse, pero su hermana le pedía quedarse. San Benito le recordó la Regla que afirma que no podía pasar una noche fuera del convento. Santa escolástica se puso en oración y de repente cayeron rayos y truenos sobre la montaña, lo que obligó a san Benito y sus dos acompañantes a no partir hasta el día siguiente. Pasaron la noche hablando de Dios. Tres días después falleció santa Escolástica. Fue enterrada en Monte Casino en la tumba preparada por su hermano.

Día 11. Nuestra Señora de Lourdes

Se conmemora la primera aparición de la Virgen en una gruta en Lourdes, al sur de Francia. Las apariciones fueron el año 1858, cuando tres niñas francesas fueron a recoger leña.

Eran Bernadette Soubirous, de 14 años, su hermana Marie Toinette, de 11, y su amiga Jeanne Abadie de 12. Pasando junto al río Gave había una gruta natural, donde Bernadette vio a una joven vestida de túnica blanca. Era muy hermosa; llevaba una banda azul y un rosario en el brazo. Ambas, Bernadette y la joven rezaron juntas y la hermosa mujer desapareció.

Durante cinco meses tuvieron lugar estas apariciones, que terminaron en la fiesta de la Virgen del Carmen (16 de julio).

La Señora pidió a santa Bernardette que construyera una capilla sobre la gruta y que se organizaran procesiones.

A pesar de los muchos desprecios hacia santa Bernadette, también había muchas personas que creían en la aparición y que tocando el agua que salía de la gruta quedaban curadas de su enfermedad.

La Virgen de Lourdes es la patrona de los enfermos. Hoy siguen pasando millares de personas para bañarse con agua que sale de la gruta y se registran curaciones.

La Virgen se definió como la Inmaculada Concepción, dogma proclamado cuatro años antes de las apariciones. En todo momento la Virgen llevaba un Rosario colgado de su brazo derecho.

Ese día es fiesta en el Vaticano por ser el aniversario de la firma de los Pactos de Letrán (1929), por los que Italia reconoce la soberanía territorial del Vaticano y del Papa. Los papas llevaban 59 años en que se consideraban “prisioneros” de Italia en el Vaticano.

Día 12. Santa Eulalia, virgen y mártir (290-304)

Es esta santa patrona de Barcelona y de otras localidades catalanas. Se tienen pocos datos. Bajo el emperador Diocleciano, la adolescente Eulalia reclamó al gobernador de Barcino (futura Barcelona) que cesaran las persecuciones contra los cristianos. Por tal osadía el gobernador romano le condenó a trece martirios. Uno de esos consistió en ponerla desnuda dentro de un tonel lleno de cristales y clavos y la lanzaron lanzada calle abajo. Y también, como final, fue crucificada en una cruz en forma de aspa. Durante la crucifixión se produjo una gran nevada en Barcelona y la nieve tapó su desnudez.

Día 13. Santas Fusca y Maura, mártires (siglo III)

Fueron contemporáneas de santa Ágata. Cuando Fusca tenía 15 años abrazó el cristianismo, y se lo dijo a su nodriza Maura, que también hizo lo mismo. El padre de Fusca quiso persuadirlas de que adoraran a los dioses  y echó la culpa de todo a la nodriza Maura a quien, junto a Fusca, envió a un sótano. Allí estuvieron tres días sin comer ni beber. Al no conseguirlo, por orden del gobernador Quiciano, ambas fueron brutalmente flageladas y asesinadas en el año 251.

Día 14. Santos Cirilo, monje  (827-869) y Metodio, obispo (815-885), patronos de Europa

Oriundos de una familia noble de Salónica (Macedonia), ambos fueron educados en Constantinopla. Fueron a evangelizar Crimea y después al Imperio de la Gran Moravia, al sur de Rusia. Se les considera inventores del alfabeto cirílico o eslavo, derivado del griego, con rasgos del copto y del hebreo.  Cirilo fue profesor de filosofía y monje. Metodio, por su parte, quiso hacer la carrera política como su padre y fue gobernador de una provincia donde vivían muchos eslavos. Se unió a su hermano Cirilo en el monasterio de Bitinia (Asia Menor). Ambos evangelizaron los territorios eslavos situados al norte del Mar Muerto. El papa Adriano II reconoció la lengua eslava como lengua litúrgica.

-San Valentín, obispo, patrono de los enamorados (siglo III)

Según la tradición, san Valentín era un médico que se convirtió en sacerdote, y después obispo. Celebró muchas bodas entre los soldados, aunque estaba prohibido por el emperador Claudio II, por considerar el matrimonio incompatible con el servicio a las armas. Es patrono de los enamorados. Las Iglesias ortodoxa, anglicana y luterana lo veneran como santo. El 14 de febrero es conocido como Día de San Valentín.

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Día 15. San Claudio de la Colombiere (1641-1682)

Jesuita francés, fue confesor de Santa Margarita María de Alacoque, y como ella gran difusor de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Esta santa había pedido a Dios que le enviara un confesor santo que la pudiera ayudar a comprender las visiones que tenía del Sagrado Corazón. Enviado a Inglaterra, predicó a los altos empleados del gobierno, y obtuvo muchas conversiones de protestantes y difundió la devoción al Corazón de Jesús. Expulsado de aquel país, Luis XIV, el Rey Sol, lo salvó de ser ejecutado.

-Santos Faustino y Jovita, mártires.- (¿?-122)

Eran dos hermanos. Predicaron con gran valentía el Evangelio, juntos. Faustino era presbítero y Jovita diácono. Murieron mártires en Brescia, donde se les venera. Es patrono de las personas solteras, y en Brescia lo contraponen a san Valentín.

Día 16. San Onésimo, mártir (siglo I)

Era un esclavo, convertido gracias a san Pablo, cuando huía de la justicia. Había robado a su amo Filemón, un acaudalado de Colosas de Frigia. San Pablo le pide (Carta a Filemón) a este último que acoja a Onésimo como a él mismo, distinguido por su bondad y celo apostólico. Filemón le perdonó y Onésimo se dedicó a la predicación y fue obispo de Éfeso, hasta su martirio.

Día 17. Los siete santos fundadores de la Orden Siervos de María (1233)

Se conmemora a los fundadores de la Orden de los Siervos de María (OSM), conocidos como los padres “servitas”. Un grupo de amigos, unos de familia aristócrata y otros de familia burguesa, fundaron la Orden en Florencia el año 1233. Se distinguen por su gran devoción a la Virgen María, y son un caso único en la Iglesia porque los fundadores son siete. Llevan hábito negro y siguen la Regla de san Agustín.

Día 18. San Simeón obispo y mártir (siglo I)

Era primo de Jesús de Nazaret, hijo de Clopas de Nazaret, hermano de san José. Según el primer historiador de la Iglesia, Eusebio de Cesárea (263-339), Simeón fue obispo de Jerusalén. Vivió unos 120 años y murió ejecutado, como cristiano e hijo de David, en el tiempo del emperador Trajano.

Día 19. San Auxibio, obispo (¿?-102)

Fue el primer obispo de Chipre, nombrado por san Pablo, y duró 50 años en el cargo. Marcos, el evangelista, lo bautizó, lo instruyó y lo envió a predicar el Evangelio, a la ciudad chipriota de Soles, donde fundó una próspera comunidad cristiana.

Día 20. Santos Jacinta (1910-1920) y Francisco Martos (1908-1919)

Fueron dos de los tres pastorcillos que vivieron las apariciones de la Virgen de Fátima, en la Cova de Iria, en Portugal el año 1917. Francisco y Jacinta, ambos hermanos, estaban acompañados de su prima Lucía dos Santos (1907-2005). Los tres recibieron el mensaje de la Virgen de rezar el Rosario para la conversión del mundo, y recibieron con su prima los tres secretos de Fátima. Se cumplió en los dos santos la promesa de la Virgen de que morirían con muchos dolores. Son de los santos más jóvenes de la Iglesia católica. Fueron canonizados en el centenario de las Apariciones de la Virgen de Fátima, en 2017, por el papa Francisco.

Día 21. San Pedro Damián, obispo (1007-1072)

Fue un monje benedictino, organizador de la vida monástica y obispo de Ostia (Roma). A los 25 años era profesor en Parma y después en Rávena. A los 28 años se retiró como ermitaño a Fonte Avellana. Vivió como un anacoreta y organizó un nuevo tipo de vida monástica que tuvo varios discípulos. En la segunda mitad de su vida, junto con el cardenal Hildebrando, colabora en la reforma eclesiástica, pues aunque apartado del mundo conocía la difícil situación por la que pasaba la Iglesia, especialmente la de Roma. Realizó diversos encargos de la curia romana y en 1969 viajó a Maguncia para evitar el divorcio de Enrique IV. Facilitó la gran empresa reformadora del papa Gregorio VII y fue nombrado doctor de la Iglesia.

Día 22. Fiesta de la Cátedra de san Pedro

Es la silla de madera que se cree utilizó san Pedro, primer Obispo de Roma y Papa. Se conserva en la Basílica de San Pedro del Vaticano. La silla representa el lugar desde donde los obispos enseñan la doctrina de Jesús y en este caso simboliza el magisterio de Pedro y de todos cuantos le siguieron en la cátedra, es decir todos los Papas. La Iglesia vive unida junto a la Cátedra de Pedro que se venera desde el año 354. La cátedra o silla de san Pedro la donó el rey Carlos II el Calvo, nieto de Carlomagno e hijo del rey Luis I el Piadoso, de Francia.

Día 23. San Policarpo, obispo y mártir (70-155)

Fue discípulo del apóstol san Juan Evangelista. Fue obispo de Esmirna. Se conocen pocos datos de su vida, pero se sabe que murió en la hoguera en tiempos del emperador Antonino Pio y fue evangelizador de los primeros cristianos.

Día 24. San Ethelberto o Adalberto. Rey de Kent (560-616)

Rey de Kent, se casó con la princesa cristiana Berta, hija del rey de París. Fue el primer rey de Britania convertido al catolicismo. Su valor fue también una alianza con el reino más poderoso de Europa. Jugó un papel importante en la cristianización de los anglosajones. Su código de leyes es el primero escrito en lenguas germánicas. Fue sepultado en la iglesia de los santos Pedro y Pablo, junto a su esposa, santa Berta.

Día 25. Santa María Ludovica de Angelis (1880-1962)

Religiosa italiana del Instituto de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia. Al poco de ingresar en el convento parte para Buenos Aires, donde llega en 1907. Aunque no posee una gran cultura, se hace entender por cuantos la circundan. Fue destinada al Hospital de Niños que convirtió en una familia cuyo objetivo era el bien de los niños. Es una mujer de una ilimitada bondad, y su lema era “hacer bien a todos sin importar a quién”. Consuela a millares y millares de personas. A su muerte, el Hospital de Niños toma como nombre Hospital Superiora Ludovica.

Día 26. San Néstor de Magido, obispo y mártir (¿?-250)

Fue obispo de Magido, en la provincia romana de Panfilia (hoy Turquía). Sufrió las persecuciones del emperador Decio. Trabajó mucho en la evangelización de la región y en ocultar a los cristianos de la persecución imperial. El gobernador de Panfilia, Polio, lo condenó a muerte.

Día 27. Beata Madre de la Caridad Brader, religiosa (1860-1943)

Nacida en Suiza, ingresó en el convento de las religiosas de la Tercera Orden Regular de san Francisco. Monseñor Pedro Schumacher, celoso misionero de san Vicente de Paúl y obispo de Portoviejo (Ecuador) escribió una carta a estas religiosas, pidiendo voluntarias para trabajar como misioneras en su diócesis. Madre de la Caridad lo aceptó, y trabajó primero en Ecuador y luego en Colombia. Fundó en 1894 la Congregación de Franciscanas de María Inmaculada. La Congregación se surtió al inicio de jóvenes suizas que, llevadas por el celo misionero, seguían el ejemplo de la Madre Caridad. A ellas se unieron pronto las vocaciones autóctonas, sobre todo de Colombia, y se extendieron por varios países.

Día 28. Beata Antonia de Florencia, viuda (1400-1472)

Religiosa italiana que se casó muy joven y enviudó a los pocos años. Entonces quiso abrazar la vida religiosa y lo consiguió venciendo no pocas resistencias familiares que querían que se casara de nuevo. Profesó como Terciaria Franciscana, pero quería una vida más contemplativa y con otras 13 compañeras, siguiendo el consejo de san Juan de Capestrano, fundó en Aquila el Monasterio de la Eucaristía inspirado en santa Clara de Asís, donde fue elegida abadesa. Su vida ejemplar consiguió que numerosas jóvenes siguieran la vida de santa Clara. Tras siete años de abadesa, la beata Margarita dejó el cargo para dedicarse a una vida de más silencio y contemplación. Esta santa se celebra, en los años bisiestos, el 29 de febrero.

Día 29. San Afraates, anacoreta (270-345)

Nacido y formado entre los persas, siguiendo las huellas de los magos se convirtió al Señor en Belén y se retiró a Edessa. Vivió en una pequeña casa fuera de las murallas. Más tarde, con su predicación y sus escritos defendió la fe católica contra los arrianos.